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1943 ALMANAQUE MUNDIAL Kennedy

John Kennedy en la Segunda Guerra

El 2 de agosto de 1943 el teniente John Kénnedy es herido en las islas Salomón al cañonear los japoneses su lancha torpedera

El 2 de agosto de 1943, en las aguas negras del estrecho de Blackett, en las islas Salomón, la lancha torpedera PT-109 del teniente John F. Kénnedy fue embestida por el destructor japonés Amagiri, un impacto que dejó dos muertos, varios heridos y al futuro presidente de Estados Unidos al frente de una dramática supervivencia.
Aquella noche sin luna ni estrellas, la PT-109 formaba parte de un grupo de quince lanchas torpederas estadounidenses que patrullaban para interceptar el “Tokyo Express”, el sistema japonés de suministro nocturno a sus tropas en Kolombangara. Kennedy, de 26 años, comandaba la embarcación de madera de 24 metros y 56 toneladas, equipada con cuatro torpedos y ametralladoras.
Poco después de las dos de la madrugada del 2 de agosto, una enorme silueta surgió de la oscuridad. En un primer momento, la tripulación pensó que se trataba de otra lancha aliada. Cuando se dieron cuenta de que era el destructor japonés Amagiri navegando a gran velocidad, Kennedy ordenó virar a estribor para lanzar torpedos, pero ya no hubo tiempo.
El Amagiri cortó la PT-109 casi por la mitad en cuestión de segundos. La fuerza del impacto lanzó a Kennedy contra el tablero de mandos y provocó una explosión de combustible que iluminó el mar con llamas. Dos tripulantes murieron al instante: el artillero Harold Marney y el torpedista Andrew Kirksey.
De los trece hombres a bordo, once sobrevivieron. Kennedy, a pesar de haber agravado una antigua lesión de espalda, nadó repetidamente en la oscuridad para rescatar a sus hombres. Uno de ellos, el maquinista Patrick McMahon, gravemente quemado, fue remolcado por el teniente, que sujetaba con los dientes la correa de su chaleco salvavidas durante horas.
Los supervivientes se aferraron al casco flotante de proa hasta el amanecer. Cuando la sección comenzó a hundirse, Kennedy decidió abandonar los restos y dirigir a su tripulación hacia la isla Plum Pudding, a más de cinco kilómetros de distancia. Él mismo remolcó al herido McMahon durante gran parte del trayecto.
Una vez en la pequeña isla deshabitada, sin comida ni agua potable, Kennedy organizó a los hombres y nadó de nuevo hacia el paso de Ferguson en busca de ayuda, cubriendo varios kilómetros en aguas infestadas de patrullas japonesas. Al no encontrar lanchas aliadas, regresó exhausto.
Al día siguiente, los náufragos se trasladaron a otra isla más grande. Allí encontraron a dos isleños nativos que aceptaron llevar un mensaje de auxilio. Kennedy grabó con su cuchillo en un coco: “Nauru Island. Native knows posit. He can pilot. 11 alive. Need small boat”.
El mensaje llegó a un observador costero australiano aliado, quien coordinó el rescate. Ocho días después del hundimiento, el 8 de agosto, una lancha torpedera norteamericana recogió a Kennedy y a sus hombres en Rendova. El teniente fue condecorado con la Medalla de la Marina y el Cuerpo de Marines por su liderazgo y valentía, además de recibir el Corazón Púrpura por sus heridas.
El incidente de la PT-109, ocurrido en las primeras horas del 2 de agosto de 1943, convirtió a John F. Kennedy en un héroe de guerra y quedó grabado en la memoria colectiva estadounidense como ejemplo de supervivencia y coraje en el Pacífico.
Ramírez de Velasco®

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