Ir al contenido principal

1851 CALENDARIO NACIONAL Menéndez

La efeméride es recordada por los peronistas

El 28 de septiembre de 1951 Benjamín Menéndez se levanta contra el gobierno de Juan Domingo Perón

El 28 de septiembre de 1951, a menos de dos meses de las elecciones presidenciales, el general retirado Benjamín Menéndez encabezó un levantamiento militar contra el gobierno de Juan Domingo Perón. La rebelión comenzó en Campo de Mayo y contó con la participación de sectores del Ejército, la Marina y la Aeronáutica, además de contactos con dirigentes civiles opositores. La falta de apoyo de varias unidades, la resistencia de suboficiales y la escasa cantidad de vehículos que movieron los insurrectos hicieron fracasar la operación en pocas horas. Murió el cabo Miguel Farina, único fallecido durante los enfrentamientos, y Menéndez terminó detenido y posteriormente condenado.
La conspiración había comenzado a tomar forma meses antes. Algunos militares opositores consideraban necesario impedir la continuidad de Perón en el poder después de la reforma constitucional de 1949, que había habilitado la reelección presidencial. También provocaban resistencia la creciente identificación de las Fuerzas Armadas con el gobierno y las restricciones que afectaban a los sectores opositores.
Entre los militares considerados para conducir el movimiento figuraban los generales Eduardo Lonardi y Menéndez, pero las diferencias entre ambos impidieron una acción conjunta.
La situación política se había complicado todavía más durante 1951. El oficialismo impulsaba la candidatura de Eva Perón a la vicepresidencia y la Confederación General del Trabajo había organizado el 22 de agosto el Cabildo Abierto del Justicialismo para proclamarla. Eva aceptó inicialmente la postulación, pero el 31 de agosto anunció por radio su renuncia. La campaña electoral continuó mientras los conspiradores preparaban el levantamiento.
También participaron civiles en los contactos previos. Entre los dirigentes opositores vinculados con la conspiración aparecieron figuras del radicalismo, el socialismo y otras fuerzas. Arturo Frondizi manifestó su adhesión a los propósitos de Menéndez, mientras Américo Ghioldi, Reynaldo Pastor y Horacio Thedy también estuvieron relacionados con las conversaciones políticas destinadas a encontrar una salida al gobierno peronista. Posteriormente fueron señalados por sus vínculos con la conspiración algunos diputados radicales.
En la madrugada del 28 de septiembre, Menéndez y sus colaboradores ingresaron en Campo de Mayo y procuraron apoderarse de las unidades blindadas. El movimiento se topó con la resistencia dentro del Regimiento de Caballería de Tanques 8. Los suboficiales permanecieron leales al gobierno y dificultaron la utilización de los vehículos. Durante el enfrentamiento murió el cabo Miguel Farina, que se había opuesto a los rebeldes.
La columna que finalmente saló de Campo de Mayo resultó mucho menor que la prevista. De los tanques disponibles, solamente unos pocos pudieron ser puestos en marcha y apenas dos Sherman terminaron integrando la fuerza que avanzó bajo las órdenes de Menéndez. A ellos se sumaron tres unidades blindadas y unos doscientos efectivos de caballería. La operación dependía de que otras guarniciones se plegaran simultáneamente al levantamiento.
El Colegio Militar de la Nación, ubicado en El Palomar, no proporcionó el apoyo esperado. También se había producido una sublevación en el destacamento mecanizado de La Tablada, pero las tropas terminaron rindiéndose ante las fuerzas leales sin presentar una resistencia prolongada. La falta de coordinación entre los distintos focos redujo rápidamente la capacidad militar de la rebelión.
En la Marina se había producido otro foco en Punta Indio, encabezado por el capitán de navío Vicente Baroja, mientras en la Aeronáutica participaron los brigadieres Guillermo Zinny y Samuel Guaycoechea. Al comprobar que no contaban con suficiente respaldo terrestre, los efectivos comprometidos en esos sectores abandonaron la acción o fueron detenidos. El movimiento quedó así reducido al núcleo encabezado por Menéndez.
La rebelión terminó ese mismo día. Menéndez y varios de sus colaboradores fueron detenidos y sometidos a un proceso militar. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas lo condenó el 5 de octubre a quince años de prisión y dispuso su destitución. Otros oficiales recibieron penas menores, de hasta seis años. Los participantes fueron además separados del servicio, mientras el gobierno procedió a reorganizar la cúpula militar.
La derrota de la sublevación se produjo en plena campaña para las elecciones del 11 de noviembre de 1951. Perón volvió a presentarse como candidato presidencial y obtuvo la reelección, acompañado por Hortensio Quijano. La intentona de septiembre había sido el primer levantamiento militar importante contra su gobierno y se produjo apenas seis semanas antes de las elecciones, en un contexto político marcado por la reforma constitucional, la candidatura finalmente frustrada de Eva Perón y la creciente confrontación entre oficialismo y oposición.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

RELIGIÓN Un mitón del Padre Pío llega a La Banda

Misa en el priorato de Buenos Aires La pieza será exhibida durante la misa y luego utilizada para bendecir individualmente a quienes concurran al lugar Este domingo, a las 8 de la noche, llegará a La Banda una reliquia del Padre Pío de Pietrelcina: un mitón que el fraile capuchino utilizaba para cubrir los estigmas de sus manos. Será expuesto en el centro de misa de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, en Pueyrredón 167, y después de la misa el sacerdote impartirá la bendición individual a los fieles con la reliquia en el comulgatorio. El mitón no quedó destinado a permanecer en una vitrina. El Distrito de América del Sur de la Fraternidad recibió la reliquia en custodia permanente en 2019 y desde entonces puede trasladarse por distintos lugares para su exposición y para las bendiciones a los fieles. Su llegada a La Banda forma parte de ese recorrido. La historia comenzó con una petición vinculada a un enfermo. Según relató la propia Fraternidad, el sacerdote Ezequiel María Rubio había...

PLANTAS La Santa Rita de la esquina

Cristóforo Juárez Están tirando abajo la casa que fuera del poeta Cristóforo Juárez, en la Urquiza, antes de llegar a la Olaechea En algunas partes me dicen bouganvilla, pero aquí soy nomás la Santa Rita que todos los años por esta época florece en la Urquiza, antes de llegar a la Olaechea, yendo de aquí, a la derecha. Condenada a muerte, este será posiblemente el último año de mi vida. Están demoliendo la casa del poeta Cristóforo Juárez, que fuera mi hogar durante mucho tiempo. Quizás fui yo la que le inspiró tantos poemas que luego, de la mano de afamados músicos, se convirtieron en algunas de las más conocidas piezas populares de la provincia: por aquí pasaron Agustín Carabajal, Manuel Augusto Jugo, Pedro Luis y Antonio Ríos y el inmortal Leocadio del Carmen Torres. Una placa en la puerta de su casa recordaba que ahí había vivido. Desde ahí salieron "Pampa de los Guanacos", "Rubia Moreno", "Quishcaloro, quishcaloro", "Chacarera del Polear" y ...

FARSA ¡Juárez vuelve!

El viejo caudillo Santiago buscaba futuro, y eligió al Viejo, rodeado de reverencias, adulones, consignas antiguas y solemnidades vacías Acabo de toparme de nuevo con una frase de Carlos Marx, en "El 18 brumario de Luis Bonaparte". Usted la ha oído: "Hegel observa en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Se olvidó de añadir: la primera vez como tragedia y la segunda como farsa". Bueno, algo así les sucedió a los santiagueños, una y otra vez, una y otra vez, al reelegir a Carlos Arturo Juárez como gobernador de la provincia. No aprendíamos, eso que el Viejo era, en cada nueva ocasión, más caricaturesco y grosero que en la anterior. Como si hubiéramos gozado del infortunio colectivo de tropezar con la misma piedra. La primera vez no había ninguna universidad, la segunda estaban en plena formación. Pero cuando volvió por tercera vez, en 1983, ya había varias camadas de profesionales recib...

1875 AGENDA SANTIAGUEÑA Basualdo

José Eladio Basualdo El 7 de septiembre de 1865 nace José Eladio Basualdo, profesor normal nacional, funcionario, político, agrimensor, agricultor El 7 de septiembre de 1865 nació José Eladio Basualdo, en Diamante, Entre Ríos. Fue profesor normal nacional funcionario, político, agrimensor, agricultor y con “una vida dedicada a la docencia”, según relataron quienes lo conocieron. Vivió en varias provincias del norte argentino. Murió en Buenos Aires, el 5 de julio de 1955, cuando le faltaban unos días para cumplir 90 años. Era hijo de José Eladio Basualdo y Rosa Migueles. Cursó sus estudios en la vieja escuela de Concepción del Uruguay y se graduó como profesor en la Escuela Normal de Paraná. Desde entonces fue dilatada y constante su dedicación a la enseñanza, en la que pronto adquirió el prestigio que le daban su vocación, su aptitud y su clara inteligencia. En Jujuy, Catamarca, Esperanza (Santa Fe), Rosario y Santiago del Estero, la cátedra tuvo para él un sólido valor que le hizo res...

CORTESÍA No me tutee

"¡Tranquilo!", de Raúl Cisterna Formal protesta contra quienes confunden familiaridad con cercanía y olvidan las reglas básicas de convivencia Oiga, no me tutee, yo lo trato de usted, le exijo que me hable igual. No quiero ninguna reverencia, ningún saludo especial, menos que haga una genuflexión, sólo que no me trate de “che vos”. Entiendo que ha mirado mucha televisión y que ahí todos son “vos vení”, “vos vete”, “vos sos” y que en su casa se trataban de vos, padres, madres, hermanos, el kiosquero, el abuelo y la tía vieja, todos mezclados. Pero fuera de su casa existe otro mundo en el que rigen convenciones que lo hacen más previsible y amable, uno en el que quienes no se conocen se tratan de usted. Voy a la farmacia, a la verdulería, a comprar un pantalón y los atrevidos dependientes me preguntan “qué andas buscando”, “¿necesitas algo?”. Entonces me pregunto cuándo nos presentamos, por qué tanta confianza, ¿acaso los autoricé a que me tuteasen tan confianzudamente como si ...