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SANTIAGUEÑOS La fantasía de la inundación

El dique

La pregunta que se hacen muchos es qué pasaría si un día el dique de Las Termas se viniera abajo: análisis de un viejo temor

Una de las fantasías de los santiagueños es que un día de estos el dique de Las Termas, por alguna razón se rompa y la ciudad se inunde. También dicen que ese mismo temor lo tienen quienes viven cerca de un volcán o quienes suponen que un día llegará un gran terremoto.
Este vago temor surgió en 1967, apenas se inauguró. Un tiempo después, alguien hizo el cálculo de cuánto demoraría y cuáles serían los barrios afectados. Mucha gente entendió el asunto de manera literal, es decir, que la presa peligraba y el agua no tardaría en cubrir la ciudad.
A eso se sumó el hecho de que varios recuerdan haber oído que la guerrilla alguna vez amenazó con hacerlo volar. Puede ser que haya tenido esas negras intenciones, pues si poco les importaban las vidas humanas que segaban, menos remordimiento sentirían al poner bombas en una construcción. De todas maneras, un atentado así es muy difícil que tenga éxito.
Igual quedó flotando el rumor, por lo que los fines de semana, cuando van a tomar mate a la Costanera con la patrona, capaz que se preguntan: “No se va a venir abajo, pero ¿y si pasara?”.
A ojo de buen cubero, la creciente tardaría varias horas en llegar a Santiago, por lo que daría tiempo suficiente para evacuar los sectores aledaños a su cauce. El sector de Lomas del Golf sería probablemente uno de los primeros en recibir el impulso de la avenida. Luego casi todo el parque Aguirre, La Católica, parte del 8 de Abril, Reconquista, Telefónicos y Maco, Maquito, San Pedro y posiblemente Manogasta. Antes habría pechado Villa Río Hondo y Las Termas, sobre todo en su parte baja, así que el Casino zafaría, para alegría de escolaseros y el que te dije.
Los Quiroga y gran parte de La Banda también quedarían bajo el nivel del río, sobre todo los barrios cercanos al Dulce. Además, Los Telares, Loreto y un montón de caseríos y pueblitos a lo largo del principal río de la provincia.
Dicho así, uno empieza a calcular los daños que podría causar semejante aluvión y le agarra un chucho bárbaro. Pero debe tener en cuenta que es muy difícil que ocurra algo así. Para hacerlo volar se necesitarían una o varias bombas como las que tira Estados Unidos sobre Irán. Pero igual es un espanto que anda dando vueltas como un rumor sin fundamento. En algunos vecinos persiste el indefinido pensamiento de que en cualquier momento un tremendo desborde podría llevarse todo por delante.
Una provincia acostumbrada a la tranquilidad de su indigna indigencia tiene miedo de lo sobrenatural: hay amenazas del pasado, reales o ficticias, que reviven con fuerza cada vez que llega un meteoro (como llamó el Doctor, al de febrero del 74), el dique descarga más agua de la acostumbrada.
Y las madres se persignan, por las dudas.
Juan Manuel Aragón
A 19 de marzo del 2026, en la Roca y Mendoza. Comiendo quipi.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Los santiagueños deberían preocuparse de un montón de cosas que afectan mucho más a toda la provincia y su población, antes de hacerlo por la eventual e improbable ruptura del dique.

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