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CRISTIANDAD Chistes que casi nadie entiende

Ilustración

Hay referencias, personajes, ritos y costumbres que desaparecieron del vocabulario, dejando sin contexto bromas celebradas durante generaciones

Antes, cuando casi todos en este país éramos católicos, hacíamos chistes sobre nosotros y la mayoría los sabía. Después la propia cristiandad quiso descristianizarse y de ese proceso nació, poco a poco, el mundo que hoy conocemos. Van algunos de esos chistes, para que usted, que vive en el mundo nuevo, el que ya no tiene a Cristo como centro, vea si entiende, aunque sea de esta torcida manera, cómo era aquella vida. Muchos se toman con los jesuitas, una orden a la que siempre se le atribuyó un ingenio particularmente retorcido, los dominicos andaban con sus predicaciones, los franciscanos debían ser humildes, y así.
Si no entiende alguno, quizás se deba a que, en el estado actual de la civilización y la cultura, poca gente sabe qué es una novena, una penitencia, un feligrés, un retiro, un sacristán, la providencia, la Magdalena, el Cireneo, un dominico, un ateo, un franciscano, un jesuita, la Confirmación, el Rosario un novicio o una homilía. Si los entiende todos, enhorabuena: todavía conserva ese mundo de referencias.

1 La vuelta
San Francisco, Santo Domingo y San Ignacio piden volver a la tierra por un día a ver sus obras. De regreso Santo Domingo está triste. San Pedro le pregunta por qué y responde: "Yo hice predicadores a mis frailes, pero ya no predican". Lo mismo San Francisco: "Los hice humildes, ya no son humildes". Pero San Ignacio está feliz, exultante. ¿Por qué? Responde: "Yo los hice hipócritas, siguen siendo hipócritas".

2 La confesión
Un penitente entra al confesionario y el cura le dice: “Hijo, no sos de esta parroquia, ¿verdad?”. “No, padre, soy artista del circo”. “¿Y qué haces?”. “Saltimbanqui”. Para probarlo, el hombre se pone a dar volteretas por la iglesia. Dos abuelitas lo ven y una dice: “Mejor volvemos cuando venga el otro cura, ¡este pone penitencias muy difíciles!”.

3 La hipocresía
Un joven le dice al cura: “No voy a misa porque la iglesia está llena de hipócritas”. El cura responde: “No te preocupes, hijo, ¡siempre hay lugar para uno más!”.

4 El sermón
El cura estaba dando un sermón largo y muy aburrido, tanto que un feligrés se durmió y roncaba. El cura le pide a la señora: “Despierte a tu marido”. Ella responde: “Ah, no, usted lo ha dormido, usted lo despierta”.

5 La respuesta
Un cura nuevo al ofrecer su primera homilía dice: “Hermanos, vengo con hermenéutica, homilética, exégesis y apologética”. Uno borracho de la primera fila le dice: “No se preocupe, padre, yo tengo artritis, diabetes y reúma, pero me atiende un médico buenísimo”.

6 La pregunta
El cura pregunta en el sermón: “¿Quién quiere ir al Cielo?”. Todos levantan la mano menos uno. “¿Y tú, hijo?, ¿no quieres ir al Cielo?”. “Prefiero quedarme aquí con mi familia, padre. Allá va a estar lleno”.

7 El Rosario
Un cura somnoliento le pide al sacristán que no deje de rezar el Rosario mientras se viste. Dos horas después sigue oyendo el Rosario: “Misterio cuatrocientos cincuenta: la Magdalena se casa con el Cireneo...”.

8 La pesca
El cura y el intendente ateo van a pescar. En eso se les caen los remos del bote. El cura camina sobre el agua, los recoge y los lleva de vuelta. Cuando vuelven, la mujer del intendente le pregunta: “¿Qué tal tu día?”. “Bien, pero ¿puedes creer que el cura no sabe nadar?”.

9 El tiempo

Un cura le pregunta a Dios en oración: “Señor, ¿cuánto es un millón de años para vos?”. “Un segundo”. “¿Y un millón de dólares?”. “Una moneda”. “¿Me das una moneda?”. “Esperá un segundo...”.

10 Los murciélagos
Tres curas están hablando de una plaga de murciélagos en la parroquia. Uno dice: “Les disparé con un rifle, pero llené de agujeros el templo”. Otro: “Puse veneno, volvieron con más fuerza”. El tercero: “Los bauticé y los confirmé... ¡y no los volví a ver!”.

11 El Mercedes
Un hombre reza para conseguir un Mercedes Benz y pregunta a un franciscano y a un jesuita cuántas novenas debe hacer. El franciscano averigua: “¿Qué es un Mercedes Benz?”. El jesuita le pregunta: “¿Qué es una novena?”.

12 El permiso
Dos novicios (un franciscano y un jesuita) querían fumar mientras rezaban. Deciden pedir permiso a sus superiores. Cuando se encuentran después, el franciscano está triste: “Pregunté si podía fumar mientras rezaba y me dijeron que no”. El jesuita sonríe: “Yo en cambio pregunté si podía rezar mientras fumaba... y me dijeron que sí, por supuesto”.

13 Las órdenes
Un dominico, un franciscano y un jesuita están en un retiro y debaten cuál es la mejor orden. Deciden pedir una señal de Dios. De pronto cae una nota del cielo: “Hijos míos, por favor dejen de discutir por tonterías. Atentamente, Dios, O.P.”

14 El retiro
Durante un retiro sacerdotal, tres curas (un dominico, un franciscano y un jesuita) confiesan sus debilidades. El dominico: “A veces bebo un poco de vino”. El franciscano: “A veces fumo en secreto”. El jesuita: “Mi mayor debilidad es el chisme… pero déjenme contarles lo que me dijeron los otros dos”.

15 El huracán
Está llegando un huracán a la ciudad. El franciscano reza pidiendo pobreza y humildad ante la destrucción. Un dominico predica sobre la providencia divina. El jesuita, mientras tanto, está en la radio dando indicaciones sobre evacuación y organizando refugios. Al final, el jesuita comenta: “Mientras los otros rezan… yo tengo el plan B preparado”.

16 El camino
Es conocido entre los católicos que los jesuitas tienen pensamientos retorcidos. Un jesuita va en peregrinación a Santiago. Se detiene ante un campesino y le pregunta cuál es el camino. El campesino le dice: "Usted no va a llegar páter". "Dime el camino". "Usted no va a llegar". Y así un rato. Al final el sacerdote pregunta: "¿Por qué crees que no voy a llegar?". "Porque el camino es derecho, derecho, derecho".

17 La maestra
Una monja pregunta en clase: “Niños, ¿qué quieren ser de mayores?”. Una niña dice: “¡Prostituta!”. La monja, horrorizada: “¿Qué has dicho?”. La niña repite: "Prostituta". La monja suspira aliviada: “¡Gracias a Dios! Pensé que habías dicho ‘protestante’”.

18 El ladrón
Un sacerdote descubre que le han robado la bicicleta. En la misa del domingo lee los diez mandamientos. Cuando llega a “No robarás”, mira fijamente a los fieles. Al terminar, un joven se acerca llorando: “Padre, he encontrado su bicicleta… ¡y la devuelvo!”. El sacerdote, contento, le dice: “Hijo, lo que es el poder de la palabra de Dios…”. El joven responde: “Sí, padre, cuando llegó a ‘No cometerás adulterio’ me acordé dónde la había dejado”.

19 El chofer
Un cura y un chofer de colectivos mueren el mismo día. San Pedro le da al sacerdote una casita modesta al lado de un lago. Al conductor en cambio, le da un palacio enorme con terrenos, lagos y sirvientes. El sacerdote protesta: “¿Por qué él tiene tanto y yo tan poco?”. San Pedro responde: “Cuando tú predicabas, la gente se dormía. Pero mientras él manejaba, ¡la gente rezaba!”.

20 Los nervios
Un sacerdote joven da su primera misa muy nervioso. El párroco mayor le recomienda poner vodka en el agua del altar. En la misa siguiente, el joven bebe y predica con gran entusiasmo. Al final encuentra una nota: “1) Solo un sorbito. 2) No uses todo el vodka. 3) La alcuza es para el vino”.

Y la yapa
Un periodista le preguntó a Juan XXIII cuánta gente trabaja en el Vaticano. El Papa respondió: "La mitad". (Dicen que es verídico).
Juan Manuel Aragón
A 15 de julio del 2026, en Leblón. Tomando un cortadito.
Ramírez de Velasco®

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