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| "En otra parte" de Raúl Cisterna |
La verdadera pausa para tomar agua ocurre lejos del césped: millones aprovechan el juego para volver al celular
Para empezar, no es "pausa de hidratación". Digalé de otra forma amigo, hidratar es muy de médico. Siempre le hemos dicho tomar agua. Uno no dice "pasame la jarra que quiero hidratarme", a menos que sea un enfermo compulsivo de neologismos al uso o se quiera tirar de cheto o una enfermedad peor. Pero, vamos nota adelante que el tiempo apremia.Según un amigo que sabe mucho de fútbol, la pausa en la mitad del primer tiempo y en la mitad del segundo, tal como se instaló en el último Campeonato Mundial de Fútbol en los Estados Unidos, no fue pensando en los jugadores, en los espectadores que ocupaban las gradas ni en los posibles avisantes de la televisión norteamericana, sino en usté. ¿Cómo es eso? Al parecer lo tienen estudiado, amigo. Saben que por más que esté viendo la Final de las Finales del Mundo Mundial, a los 10 minutos sentirá la necesidad de pelar el celular a ver si le llegaron mensajes de su cuñado, qué dicen los muchachos del grupo sobre el partido o mirar el último videíto de TikTok. O lo revisará por las dudas, como un acto reflejo. Así como se rasca la nariz mientras lee esta nota porque le empezó a picar, también echará un vistazo a su teléfono en un partido de fútbol.Dice el amigo que incluso en las tribunas hay espectadores que, al rato de estar sentados, ya miran su teléfono. Como que en la cancha no está pasando nada, sólo veintidós personas corriendo detrás de una pelota, y ellos necesitan acción ya mismo. El partido quizás no es tan movido como lo que muestran los teléfonos de la gente, con un chiste cada quince segundos o menos.
Se ha llegado al punto en que la vida sucede en los momentos libres que dejan los videítos. Por eso el fútbol necesita la pausa, que los espectadores sepan que, en medio de los cuarenta y cinco minutos de cada etapa del partido, habrá tiempo para experimentar lo que verdaderamente cuenta: la ficción de una pesadilla ininterrumpida que se hace realidad a cada instante.
Mire, el hombre ha pasado millones de años sobre la tierra buscando la manera de dominar a sus semejantes. Ha recorrido un largo camino del garrote a la bomba atómica. De repente aparece un aparato que posibilita un imperio sin guerras, sin balas, sin violencia física, al que una mayoría se somete voluntariamente. Quien domine ese aparato tendrá el reino, el poder y la gloria.
Ni los dueños del mundo, en sus sueños más conspirativos, imaginaron a millones de personas mirando lo mismo. Y ellos diciéndoles qué comprar, para dónde ir, a quién odiar y, sobre todo, cómo pensar. Todo solventado por usted mismo, que compró su celular, paga su abono para mantenerlo activo, lo enchufa a la red eléctrica y pierde su propio tiempo.
Báh, es la opinión de un amigo. Pero quizás usté tiene otra.
Si es así, escríbala a continuación.
Juan Manuel Aragón
A 18 de agosto del 2026, en Central Argentino. Viendo el clásico.
Ramírez de Velasco®


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