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1832 ALMANAQUE MUNDIAL Decreto

Carlos María Isidro de Borbón

El 18 de septiembre de 1832, el rey de España Fernando VII anula su derogación de la ley Sálica que da origen a la Guerra Carlista

El 18 de septiembre de 1832, durante una grave enfermedad de Fernando VII en el palacio de La Granja de San Ildefonso, el rey firmó un decreto que anulaba la Pragmática Sanción de 1830 y restablecía el orden sucesorio que impedía a las mujeres acceder al trono mientras existieran varones de la línea masculina. La decisión favorecía a su hermano Carlos María Isidro y desplazaba a su hija Isabel, nacida en 1830. La recuperación del monarca modificó la situación y, el 31 de diciembre, anuló formalmente aquel decreto.
El origen del conflicto se remontaba a 1713, cuando Felipe V estableció un nuevo sistema sucesorio mediante un Auto Acordado que otorgaba preferencia a los varones y limitaba el acceso de las mujeres a la Corona. Aquel régimen, conocido habitualmente como Ley Sálica, sustituyó el sistema castellano tradicional, que permitía la sucesión femenina en determinadas circunstancias. El orden impuesto por los Borbones permaneció vigente durante buena parte del siglo XVIII y comienzos del XIX.
En las Cortes de 1789, Carlos IV había promovido la recuperación del antiguo orden sucesorio castellano. El acuerdo quedó aprobado, pero no fue promulgado entonces. Décadas después, la cuestión volvió a adquirir importancia cuando Fernando VII, casado en cuartas nupcias con María Cristina de Borbón, esperaba descendencia. La posibilidad de que naciera una hija convirtió el régimen sucesorio en un asunto central de la política de la monarquía.
El 29 de marzo de 1830 Fernando VII promulgó la Pragmática Sanción que restablecía las reglas sucesorias tradicionales y dejaba sin efecto el orden establecido en 1713. La disposición fue publicada oficialmente el 31 de marzo. En octubre de ese año nació la infanta María Isabel Luisa de Borbón, futura Isabel II, y quedó desplazado de la sucesión su tío Carlos María Isidro, hermano menor del rey. Los partidarios de este último comenzaron a organizarse alrededor de la defensa de sus derechos dinásticos.
La situación se agravó en septiembre de 1832. Fernando VII se encontraba gravemente enfermo en el Real Sitio de La Granja de San Ildefonso, cerca de Segovia, y su estado hacía prever una posible muerte inmediata. La reina María Cristina quedaría entonces como regente durante la minoría de edad de Isabel. Los sectores ultrarrealistas vinculados con Carlos María Isidro intentaron impedir esa sucesión y ejercieron presión sobre la familia real y los ministros.
Francisco Tadeo de Calomarde, ministro de Gracia y Justicia, y el conde de Alcudia, secretario de Estado interino, estuvieron entre los principales protagonistas de aquellas jornadas. Según el documento oficial redactado posteriormente, el rey manifestó que durante los momentos de mayor gravedad de su enfermedad había firmado la derogación bajo la influencia de quienes lo rodeaban. El decreto fue mantenido en secreto y no llegó a publicarse oficialmente.
El 18 de septiembre, la firma real modificó provisionalmente la situación sucesoria. La anulación de la Pragmática Sanción volvía a poner en vigor el régimen anterior y colocaba a Carlos María Isidro en la posición de heredero. El hecho se produjo dentro de los acontecimientos conocidos como los Sucesos de La Granja, una crisis política y dinástica desarrollada durante el verano y el otoño de aquel año.
La recuperación de Fernando VII alteró el equilibrio alcanzado por los partidarios de su hermano. El 1 de octubre destituyó a los ministros considerados más próximos al sector carlista y nombró un nuevo gobierno encabezado por Francisco Cea Bermúdez. Poco después comenzaron a adoptarse medidas destinadas a asegurar la sucesión de Isabel y a modificar la orientación política de los últimos meses del reinado.
El 31 de diciembre de 1832 se produjo la rectificación definitiva. En un acto solemne, Fernando VII anuló el decreto mediante el cual había derogado la Pragmática Sanción. El ministro de Justicia leyó el texto ante una concurrencia reunida para la ceremonia y el monarca lo firmó y rubricó. Isabel volvió así a ocupar formalmente el primer lugar en la sucesión de su padre.
La cuestión quedó abierta hasta la muerte de Fernando VII, ocurrida el 29 de septiembre de 1833. Isabel tenía entonces tres años y María Cristina asumió la regencia en su nombre. Carlos María Isidro rechazó reconocer los derechos de su sobrina y sus partidarios se levantaron en defensa de su candidatura, dando comienzo a la Primera Guerra Carlista. La disputa sucesoria iniciada durante la enfermedad de Fernando VII pasó entonces del ámbito palaciego al enfrentamiento armado.
Ramírez de Velasco®

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