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Mostrando las entradas etiquetadas como Niños

DEMOGRAFÍA El placer de desaparecer

"Natalidad cero", de Raúl Cisterna Nunca hubo tanta libertad para gozar del sexo y tan poco entusiasmo por aceptar sus obvias consecuencias La sociedad tiene un problema vital, sabe cuál es la solución, pero se niega, de forma terminante, a ponerse manos a la obra. El drama es, mire usté, que no nacen los niños suficientes como para reemplazar a los adultos. ¿Por falta de los trámites necesarios, digamos, para engendrarlos? ¡Al contrario, amigo! Para decirlo con palabras crudas, lo que sobra en este mundo es placer y sexo. Donde se dé vuelta. Nunca como hoy hubo tanta libertad sexual y, sin embargo, nunca hubo tan pocos chicos. Y siguen disminuyendo. El problema es que aumentaron de manera exponencial los sistemas para evitar su resultado más patente. Y los adultos se acostumbraron a deleitarse con el mecanismo, sin temer la consecuencia, porque no la habrá. En algunos países los niños son una rareza: cierran jardines de infantes y escuelas, y los toboganes y hamacas de las p...

DILUVIO La desaparición de los diplosterios

Ilustración nomás Eran los animalitos preferidos de los niños hasta que un olvido los borró del mapa para siempre: desde entonces los lloramos ¿Pregunta cómo fue que desaparecieron los diplosterios en el tiempo en que el mundo andaba recién levantado? Le cuento, antes de los perros, los gatos, los conejos, los canarios y otras mascotas, fueron los preferidos de los niños, con sus alas verdes, sus garras afiladas, el fuego que lanzaban por la boca y una mansedumbre que avergonzaría al más dócil de los gatitos de Angora. Entre el nacimiento del primer Adán, a quien nombrábamos como el Padre de todos los Padres y el último, al que la Biblia llama Noé, hubo un segundo y un tercero y un cuarto Paraíso Terrenal y en todos ellos nos tentamos con el Árbol del fruto del bien y del mal sólo para probar que éramos más que Aquel Cuyo Nombre no Pronunciamos. Quedaron en la memoria de las generaciones que vinieron después. Al principio eran simpáticos dragoncitos. Luego, cuando el mundo se hizo extr...