Ir al contenido principal

RELATO Un río pasa de la Avellaneda a la Libertad

En El Barquito

Llegó la primavera, todos lo saben, las polleras de las chicas son más cortas, eso parece al menos


Sentado en una mesa de la vereda del Barquito, observa cómo pasa el río que viene de la Avellaneda, se junta, haciendo un remolino, con el que viene del otro lado, en la puerta del Tabycast.
Santiago tiene su esquina tradicional y ese bar que no van a erradicar por más que pasen los años y mundo se haga agua. Siempre tendrá al menos una mesa en que se sienten cuatro o cinco, pidan un solo café para todos, porque es fin de mes y no hay plata que alcance ni bolsillo que aguante.
El Sapo Gerez piensa que uno no es uno nomás, sino uno y su circunstancia y por eso se sienta siempre mirando a la vereda, casi a la orilla del bar, para espiar lo que sucede también en las otras mesas, haciéndose el tonto, como perro que ha volteado la olla. Los amigos han de llegar dentro de un rato, ya les sacó ventaja, pidió el único café de la mañana y va por el quinto vaso de soda, matizando la espera.
(En la foto, a su frente, tenía una sangría que pedimos un diciembre en que el calor derretía el asfalto, mataba las palomas en vuelo y secaba el sudor antes de hacerse gotita en la frente, pero es la única imagen que tenía del amigo para ilustrar la nota).
¿De qué hablará cuando lleguen los otros? La gracia está en comentar algo y quedarse callado, nadie va a hacerse mala sangre ni a conversar de un asunto determinado, para eso que saque turno con el psicólogo o vaya a la mesa de los gritones, los maestros que se ubican al lado del kiosco de Bala y critican este gobierno y el anterior y al anterior del anterior hasta llegar a milochodiez, cuando la Belgrano era una acequia que nunca había dejado de existir desde los indios.
En un rato, cuando la mañana sea casi un recuerdo suspendido sobre Santiago, les ha de contar a los amigos que esa noche ha soñado que se moría, que se quedaba redondamente finado en esa pensión repugnante del barrio 8 de Abril, primer piso al fondo, pasando por la pieza de otros viejos que tampoco tienen quién los visite.
Alguno hará un chiste, otro mirará para el lado de la plaza y él les dirá que es seguro que dentro de veinte años habrá otros jugadores, no haciendo nada de su vida desde las 11 de la mañana hasta pasado el mediodía, sentados en el Barquito, se llame como se llame en ese entonces y luego vendrán otros y otros más y así hasta que el último santiagueño respire sobre este ingrato mundo. En una rueda que no se detendrá jamás.
Pero hoy es hoy en Santiago. Llegó la primavera, todos lo saben, las polleras de las chicas son más cortas, eso parece al menos. Mientras sigan pasando por la vereda, seguirán los amigos alegrando el iris. ¿Ves aquella que viene allá? ¿la de celeste?, parecida a una novia que supo tener mi hermano. Debe tener nietos ya. No esa no, pelotudo, la que era novia de mi hermano.
A veces El Barquito es una fiesta.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

  1. Sí, señor. Muchas veces es una fiesta.

    ResponderEliminar
  2. Que lindo es recuerdo Juan Manuel! Los años continúan su derrotero, pero siguen insertados en todos nosotros.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

COLABORACIÓN La humildad es sabiduría

El Papa Benedicto XVI El Papa Benedicto abrió su honda sabiduría con humildad para reconocer la fe y comunicarla a todos Por Juan José Ramón Laprovitta Lo verdadero y bueno se ofrecen a la contemplación, y su viva simbiosis marca la integridad del ser y hace surgir la belleza de la sabiduría sólo en la humildad. La sabiduría es la experiencia de la vida en su devenir, alumbrada por la observación, el estudio, el trabajo, los anhelos y es asumida como escuela para aceptar las luces y corregir las sombras. Y así, desde la humildad, la luz se eleva en el seno de la oscuridad para alumbrar el esplendor de la Verdad. Y en estos tiempos donde la soberbia nos satura con sus múltiples expresiones, y que a veces tienen hasta una hipócrita piel de cordero, se impone no olvidarnos y tener siempre presente al testimonio silencioso sin parangón, del gran Papa Benedicto XVI, que nos abrió a todos su honda sabiduría, para reconocer la Fe y comunicarla a todos, pero sobre todo, lo que ha vivido ante n...

PREJUICIOS ¿Racismo dice?, ni ahí

Fotografía intervenida, a modo de ilustración Los que acusan a los argentinos de creerse superiores no saben de qué hablan realmente "En la Argentina no hay racismo", dicen. Muy bien, muy bien. Pero, oiga, ¿usted ve muchos negros por las calles? Ninguno. Así es fácil. Pero si nos rascan un poco, van a ver que uno de los insultos que las demás barras de fútbol le dedican a Boca Juniors es "bolitas", por bolivianos. También les dicen "boliguayos", por bolivianos y paraguayos. Distintos son los de Santa Cruz de la Sierra, esos sí parecen gente como uno. Los que viven aquí son hinchas del club de los negros. Si pregunta a un habitante de los márgenes de la ciudad de Buenos Aires, quiénes son, dicen: "Los que vienen a quitarnos el trabajo a los argentinos". Oiga, ¿qué insulto se le ocurre para un mal tipo? Negro de mierda. ¿Y si es muy mal tipo?, Negro, solito, sin más calificativos, no los necesita. ¿Y si es rubio? También, no diga que no ha oído dec...

CATEGORÍAS Lo que hay en la viña del Señor de Feibu

"Feibu", de Raúl Cisterna Seguramente usté es alguno de los que se nombra en la nota, fíjese bien, si no figura, seguro que le pasa raspando De cada diez personas que entran en Feibu, once son revolucionarios. Usted dice que no tiene una ideología definida, que un día piensa una cosa y al siguiente otra. Pero en alguna categoría de las siguientes entra, según sus amigos, sus enemigos, la gente que lo quiere, la que no lo quiere, la que más o menos. Fíjese bien porque seguramente cabe en la categoría de los feibuqueros de izquierda, agoreros, candidateables, acomodaticios, estatistas, de derecha, tuiteros, gubernistas, cogedorcitos, poetisas, de centro, animistas, marxistas leninistas, políticos, trosquistas, nazis, artistas, aborteras, fachos, groseros, jodidos, mala yunta, pro-eje, budistas, anticlericales, aliados, médicos, opas, entrometidos (entremeses les dicen en el campo), marcianos, estúpidos imberbes, vegetarianos, optimistas, carneros, obreros, todistas, caceroleros...

CULTURA Enojado con el tirero

Vendedor de tiro (foto de Feibu) El tipo del que habla esta nota se tomó el trabajo de hacer una revista de cultura sólo para criticar a un tipo de gente Hubo un caso registrado por el periodismo santiagueño. Un tipo que se enojaba porque los vendedores de golosinas y los tireros y sus pitos no lo dejaban dormir por las siestas. Se tomó el trabajo de imprimir una revista de cultura para dejar constancia de su molestia. ¿Una enormidad? Claro que sí. Es como comprar toda una ferretería solamente para conseguir un martillo y pegarle en la cabeza a un mosquito. Una vez alguien le preguntó si era verdad que había escrito eso. —Claro, son muy molestos y pasan por la ventana de mi cuarto justo cuando me estoy por dormir. Después de vender caramelos, galletas, tiros, chicles, esas cosas, a la entrada del turno tarde, salen a recorrer las calles aledañas hasta la hora de la salida. De alguna manera deben avisar a los chicos que están cerca. Entonces tienen un silbato muy especial, reconocible d...

ÓBITO Santiago Olmedo

Santi Olmedo con uno de sus nietos Unas líneas para recordar al amigo y también para reivindicar su última lucha Ha muerto Santiago Olmedo, amigo. Estuve en su casa, a la vera del Camino de la Costa (calle Víctor Alcorta), hace unos meses visitándolo y, como suele suceder en muchas más ocasiones que las que uno quisiera, no sabía que era la última vez que nos veríamos. Si algunas palabras hay que dedicar a su memoria espiritual, no dudo de que sus hijos y nietos han de continuar con el legado de hombría de bien y la comprensión hacia quienes lo perseguían que siempre tuvo, aun cuando los ataques arreciaban en brutalidad y mala leche, si vamos a decirlo todo. Su ánimo era el de siempre y sólo se quejó, esa vez, de algunos achaques propios de la edad. Una de las máximas de la política cuando era una actividad prohibida para los pobres palurdos, cuyos hijos hoy pueblan la cloaca de las redes sociales de internet, es que se retrocedía ante el enemigo muerto. Si se murió ya está, es vana la...