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ARGENTINA Que vuelva la política

Maraña de acusaciones cruzadas

La discusión con matices, la sobremesa tranquila, las conversaciones amenas hoy son denuncias, gritos, memes, barro

Un buen día, sin que nadie lo decretara ni lo anunciara en letra de molde, la política se esfumó de la Argentina. No fue por decreto de un poder oculto ni por designio divino; simplemente dejó de hablarse de ella como se habla de las cosas serias: con argumentos, con matices, con la paciencia de quien sabe que el bien común no se resuelve en un tuit ni en una tapa de diario.

Los que ayer se jactaban de fiscalizar, de destapar ollas, de hacer periodismo de trinchera, hoy se afanan en tapar las propias con la misma saña con que antes las destapaban. Los que fueron señalados, una vez blanqueados por el tiempo o por la conveniencia, se dedicaron a embarrar al otro con prolijidad obsesiva, como si la corrupción fuera un juego de pimpón en que, quien más manchas acumula pierde la moral para siempre. Los expedientes vuelan de un lado al otro: lo que ayer era delito hoy es persecución, lo que mañana será escándalo ayer era mentira. Y así, en esa rueda eterna de acusaciones cruzadas, la política se disuelve en un barro judicial interminable.
Se acabó el debate pausado sobre qué camino tomar, si girar un poco más a la izquierda o enderezar hacia la derecha sin volcar el carro. En su lugar hay un laberinto de jueces, fiscales, querellas, apelaciones, medidas cautelares, juicios orales y elevaciones a casación que nadie entiende del todo, ni siquiera quienes las firman. La política ya no es el arte de gobernar una comunidad; es un vodevil de abogados que declaran en la puerta de los tribunales, enredando la madeja hasta hacerla impenetrable para el ciudadano común, ese que espera que alguien, alguna vez, hable de lo que de verdad importa.
Si uno abre un diario —de los pocos que quedan— y recorre sus páginas, halla un desfile de denuncias feroces, defensas encendidas y contradenuncias que no terminan nunca. No hay grises, solo blancos y negros absolutos; no hay ideas fuerza matizadas, solo gurúes que prometen salvaciones instantáneas y audiencias que exigen verdugos ya. “No sabemos bien qué queremos, pero que sea rápido”, parece ser el nuevo lema nacional. “Con final feliz”, agrega la mayoría.
Han desaparecido la sobremesa sobre la que se discutía con pasión, pero sin insultos, el artículo medido que invitaba a pensar, la conferencia que dejaba preguntas abiertas, el parlamento con palabras cual armas elegantes, no garrotes. En su lugar florecen el grito, la estocada por la espalda, el meme asesino, la carcajada cruel que disimula el vacío. Disculpe la crudeza, pero en un santiamén el mundo que conocíamos se fue por las alcantarillas, arrastrando bibliotecas enteras, deliberaciones honestas y hasta el pudor de callar cuando no se sabe.
Mientras tanto, agazapados en los intersticios de las noticias, los burócratas de siempre —esos que ayer esquivaban la justicia con la misma destreza con que hoy la reclaman— esperan su hora para volver a la cancha. Porque en esta Argentina de ciclos viciosos, la rueda no gira: solo da vueltas sobre sí misma, en el mismo eje oxidado de siempre.
Y, sin embargo, en algún rincón callado, todavía queda gente que extraña esa política que ya no se nombra: la que construye, la que negocia, la que reconoce que el poncho ajeno también puede estar manchado, pero que el propio no está limpio por decreto. Tal vez algún día vuelva a aparecer, no por milagro, sino porque alguien, harto del ruido, se atreva a hablar de nuevo de lo que conviene al país y no solo de quién lo jodió más.
Juan Manuel Aragón
A 1 de febrero del 2026, en Icaño. Trinchereando antes del carnaval.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Hasta donde he podido comprobar, todo ese ruido e intercambio de acusaciones y juicio de valor está reservado a políticos, candidatos y activistas, principalmente. Como inadvertidamente menciona el artículo, el ciudadano común sólo escucha y espera que sean esos otros los que alguna vez hablen de algo trascendente.
    Tal vez sea ese el problema, y sea el ciudadano "el que se tenga que atrever a hablar de nuevo de lo que conviene al país" y de lo que demanda de parte de quienes lo jodieron y lo joden más.

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    Respuestas
    1. Adhiero a la moción. Ciento por ciento.

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    2. VOS ERES OBSECUENTE¡¡¡ SIEMPRE TE ADHIERES A TODO ¡¡
      ¡ PERO DE PENSAR Y ESCRIBIR ALGO TUYO !! NI ACA ¡¡¡¡¡

      Eliminar
  2. !!!ANTES AL JUAREZ INDIO ORIGINAL Y SU CACIQUEJA ¡¡¡
    !!!! COMO LE TIENEN TERROR AL JUAREZ BLANCO ANTERIOR Y SU FARONA BANDEÑA¡¡¡
    AHORA LE TEMEN AL JUAREZ DE SUCHARD
    (AL LLAMADO COMO ESE CARAMELO FAMOSO)
    VIVEN CAGADOS DE MIEDO Y NI SUS NOMBRES PONEN¡¡¡

    Y SE RASGAN LAS VESTIDURAS EN FORMA ANONIMA ¡¡¡¡
    (EL UNICO VALIENTE ES HORACIO IBARRA(SERA DESCENDIENTE DEL CAUDILLO SANTIAGUEÑO JUAN F IBARRA?

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