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EVOCACIÓN El catre de tiento

Detrás de la zorra, pajchao, un catre de tiento

Apología del descanso, el deseo compartido y los objetos simples que la modernidad desplazó sin entender su sentido

Quienquiera que haya sido el inventor del catre de tiento, tal vez no supo que estaba creando un mueble genial. Maravilla del confort moderno, con tecnología del tiempo de las cavernas. El concepto es simple: cuatro patas, dos largueros y dos travesaños y, como techo, cueros de vaca mojados, finamente cortados, clavados cruzados, adquiriendo de esa manera una consistencia duradera y flexible. Es decir, se adapta al cuerpo humano y a sus movimientos: reduce esfuerzo, fatiga y riesgos y es cómodo. Ergonómico, o sea.
Además, por su misma condición, puede ser usado con o sin colchón en interiores, o bajo una conveniente sombra, si se lo saca al patio para sestear. Para aprovecharlo como Dios manda, tiene que ser con colchón de lana: es su modo natural de existir. Y en el invierno, como abrigo, debe llevar encima colchas tejidas, las de antes. Sobre sábanas bien almidonadas, que daban su razón de ser a la tibieza del amor bajo su peso.
Quizás su misma perfección lo perdió para siempre entre los pliegues de la más rigurosa actualidad. Como el yilé, que desde el principio de los tiempos venía siendo un artilugio conveniente en el neceser de un caballero, el catre también fue reemplazado por la cama con elástico de madera y colchón de goma espuma. La modernidad ha cambiado la madera y el cuero por el plástico.
Harían bien los sociólogos y los curas si, al estudiar las causas de la merma en los nacimientos, analizaran cuánto de culpa tiene una cama que es casi un aparato ortopédico. Si no creen que tiene algo que ver, que comparen entonces la cantidad de hijos per cápita que daban al mundo los abuelos con las actuales generaciones. Los viejos dormían en lechos como la gente, hechos para el amor, el ocio creativo, la caricia urgida, la contemplación de la puerta del ropero, la vista de las piernas de ella. Las actuales generaciones miran, con suerte, el ventilador de techo, y nadie se inspira para el amor viendo davueltar las aspas en un movimiento embolante y continuo, deje de joder.
La catre i´tiento

En muchas casas de los abuelos de antes, además, había otro invento que venía quizás de las campañas militares de Belgrano o San Martín: el catre tijera de lona. ¡Ah!, palabra superior para aprovechar las noches de verano, sin colchón, en el patio, bajo las estrellas, mirando pasar los satélites artificiales por entremedio de las ramas del algarrobo. ¡Qué placer, amigo! Hasta que un buen día de este siglo que no termina de llegar y tampoco quiere irse, desembarcaron la modernidad, el aire acondicionado, las series de televisión, y dejaron a todo el mundo turuleco con tanta parafernalia de cosa al pedo.
Cuando se puso de moda el dulce de leche en frasco de plástico, se supo que nada volvería a ser como enantes. Y no es.
Juan Manuel Aragón
A 15 de febrero del 2026, en el Fisco de Fátima. Juntando mistol.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. En el Fisco de Fatima había un escritor , un muchacho cantautor . Tuve el placer de conocerlo y escucharlo cantar, en esa oportunidad interpretó una Zamba de su autoria "Caminante si vas por El Fisco de Fátima". A los años lo escuchó Horacio Guaraní , le cambio el nombre grabándolo como: "Caminante si vas por mi Tierra". Investigué y éste joven se llamaba o se llama Roque Sierra . Hombre seguramente nacido en un catre de tiento.

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