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| La hija del Profeta |
El 27 de julio del 604 nace Fátima az-Zahra, hija de Mahoma y de Jadiya bint Juwaylid y casada con Alí ibn Abi Talib
El 27 de julio del 604 nació Fátima az-Zahra en La Meca. Era hija del profeta Mahoma y de Jadiya bint Juwaylid. Vivió una existencia marcada por los primeros años del islam, participó en los eventos clave de la predicación, contrajo matrimonio con Alí ibn Abi Talib, dio a luz a varios hijos que marcarían la historia musulmana y falleció en Medina poco después de la muerte de su padre. Transcurrió la infancia en el seno de una familia que enfrentaba crecientes presiones de los coraichíes. Tenía unos cinco años cuando Mahoma recibió la primera revelación en la cueva de Hira.Acompañó a sus padres durante el boicot impuesto a los banu hashim en el barrio de Abu Talib entre los años 616 y 619. Perdió a su madre Jadiya en el año 619, conocido como el Año del Duelo. Participó activamente en la migración a Medina en el 622.Se estableció en la nueva comunidad musulmana y destacó por su devoción y cercanía al profeta. Recibió propuestas de matrimonio de varios compañeros, pero Mahoma esperó hasta que Alí ibn Abi Talib, su primo y uno de los primeros conversos, solicitara su mano. La boda se celebró en el 623 con una dote sencilla que tenía una armadura y algunos dirhams.
Formó un hogar humilde junto a Alí. Vivieron en una casa cercana a la mezquita del profeta y compartieron una vida de austeridad. Dio a luz a su primer hijo, Hasan, en el año 625. Poco después nació Husayn en el 626. Posteriormente llegaron las hijas Zaynab y Umm Kulthum. Cuidó personalmente de la educación de sus hijos y mantuvo una rutina de oración, ayuno y servicio a la comunidad. Apoyó a su padre durante las batallas.
En Uhud, en el 625, atendió las heridas de Mahoma y distribuyó agua entre los combatientes. Recibió como regalo la propiedad de Fadak tras la conquista de Jaybar en el 628, aunque su administración generó debates posteriores. Participó en la peregrinación de despedida del profeta en el 632.
Sufrió profundamente la muerte de Mahoma en junio del 632. Permaneció a su lado en los últimos momentos. Expresó su dolor en poemas y narraciones recogidas por los historiadores. Se reunió con Alí y sus hijos para enfrentar los días siguientes en Medina. Mantuvo una postura firme en las discusiones sobre la sucesión y los derechos de la familia del profeta.
Reclamó la herencia de Fadak ante las autoridades y su intervención quedó registrada en fuentes históricas como el Sermón de Fadak. Enfrentó dificultades físicas según diversas tradiciones que relatan incidentes durante ese periodo.
Se enfermó tras la pérdida de su padre y murió el 14 de diciembre del 632, a los 28 años, apenas 75 o 90 días después de Mahoma. Fue enterrada en secreto durante la noche en el cementerio de al-Baqi, según su propio testamento, con pocos testigos presentes. Alí dirigió los ritos funerarios. Quedó como figura central del Ahl al-Bayt. Sus descendientes, conocidos como sayyids o sharifs, trazan su linaje a través de Hasan y Husayn.
Recibió títulos como az-Zahra por su pureza y resplandor, al-Batul por su castidad y Umm Abiha por su cercanía protectora con el profeta. Inspiró tradiciones orales y escritas en fuentes sunitas y chiitas. Sus dichos, oraciones y hábitos diarios, como el tasbih de Fátima, se transmitieron a través de generaciones.
Su tumba en Medina se convirtió en lugar de visita para peregrinos, aunque permanece sin marcador visible por su voluntad expresa. Su legado perdura en el calendario islámico y en las celebraciones de su nacimiento.
Ramírez de Velasco®


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