| Erich Priebke en su juventud |
El 2 de agosto de 1996, el gobierno argentino prohíbe el regreso de Erich Priebke, extraditado a Italia por su participación en crímenes de guerra
El 2 de agosto de 1996, el gobierno argentino decidió prohibir el regreso de Erich Priebke, que había sido capitán de las SS extraditado a Italia por su participación en la masacre de las Fosas Ardeatinas, tras la controvertida decisión de un tribunal militar italiano que lo dejó en libertad. Erich Priebke, de 83 años, había vivido casi medio siglo en San Carlos de Bariloche, donde se integró a la comunidad alemana, regenteó una fiambrería y se convirtió en un vecino conocido.En 1994, una entrevista televisiva lo obligó a confesar su papel en la ejecución de 335 civiles italianos, entre ellos 75 judíos, ordenada por las SS como represalia tras un atentado partisano en Roma el 24 de marzo de 1944.La Argentina le había concedido la extradición a Italia en noviembre de 1995 después de un largo proceso judicial. Priebke fue trasladado directamente desde Bariloche a Roma para enfrentar el juicio por crímenes de guerra. El proceso generó enorme expectativa internacional por tratarse de uno de los últimos grandes responsables nazis aún vivos.
El 1 de agosto de 1996, un tribunal militar italiano declaró prescrito el delito y ordenó la inmediata libertad de Priebke y de su coacusado Karl Hass. La sentencia provocó indignación en Italia. Manifestantes enfurecidos rodearon el tribunal, impidieron la salida de los jueces y del acusado, y protagonizaron incidentes que dejaron varios heridos.
Ante el fallo, el gobierno del presidente Carlos Menem reaccionó con rapidez. El ministro del Interior, Carlos Corach, anunció esa misma noche que Priebke no podría regresar a territorio argentino. La decisión se basó en el reglamento de migraciones y en consideraciones de orden público.
El canciller Guido Di Tella reforzó la posición oficial al señalar que la presencia de Priebke en el país resultaría “tremendamente contraproducente”. Se dieron instrucciones precisas a la Dirección Nacional de Migraciones, a la policía de fronteras y a las autoridades aeroportuarias para impedir cualquier intento de ingreso.
Mientras tanto, en Italia, las autoridades arrestaron nuevamente a Priebke horas después de la liberación inicial. La medida se tomó ante un pedido de extradición de Alemania, que buscaba juzgarlo por los asesinatos. Priebke permaneció detenido en la cárcel de Regina Coeli, en Roma, mientras se resolvía su situación legal.
La noticia generó repercusiones en la comunidad judía argentina. Organizaciones como la DAIA expresaron su satisfacción por la firmeza del gobierno y recordaron que Priebke nunca había mostrado arrepentimiento por la masacre de las Fosas Ardeatinas, uno de los crímenes más emblemáticos del nazismo en Italia.
Priebke había llegado a Argentina en 1948 con identidad falsa y, años después, regularizó su situación. En Bariloche llevó una vida relativamente tranquila hasta que su pasado salió a la luz. Su caso reabrió el debate sobre los criminales de guerra que encontraron refugio en el país tras la Segunda Guerra Mundial.
La prohibición de regreso dictada el 2 de agosto de 1996 marcó un punto de inflexión en la actitud argentina frente a Priebke. El oficial nazi permaneció en Italia, y años más tarde fue condenado a cadena perpetua, aunque cumplió gran parte de la pena en arresto domiciliario hasta su muerte en 2013.
Ramírez de Velasco®

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