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Cómo usar algunos adminículos de un vehículo, particularidades de sus motores y qué pasa con los indios cobardes
Entre las particularidades de la motocicleta anoté que el manual de una que tuve, instruía que debía tener cuidado con el punto ciego de sus espejos retrovisores, un espacio invisible por el que no se cuela quien viene atrás. Por eso en la ciudad, las maniobras deben ser más concienzudas y, por decirlo así, suaves, para que nadie se sorprenda cuando dobles, pases de carril, te pares o aceleres.Antes de eso había comprendido que la soledad también tenía un punto obscuro, ubicado detrás del domingo al mediodía. Se acentuaba a las 7 de la tarde, cuando el sol caía despacio sobre las últimas sobras de la semana. Otro asunto curioso: un modelo de Zanella tenía un punto muerto entre la segunda y la tercera velocidad. Pregunté a un mecánico por qué lo habían puesto en medio del andar y respondió que no sabía, pero que era como una marca en el orillo de ese modelo.Me topé con que un imperceptible cambio en el motor podía dar resultado años después, igual que una idea olvidada que a uno se le ocurrió hace muchos años. Aprendí que eran mejores las motos japonesas que las ordinarias chinas, de una mecánica casi inocente.
Eso me llevó a reflexionar sobre la calidad de las relaciones humanas cuando parecen asuntos de salvajes, pero era un pensamiento mío, creo. Luego me impresionó enterarme de que ya había motocicletas que funcionaban sin carburador, a inyección, uno de los más revolucionarios inventos de la mecánica de los últimos tiempos. Báh, no sé si de los últimos tiempos, porque en materia de maquinarias casi todo está inventado.
El motor a explosión es lo último grande que ideó el hombre para desplazarse de un lado a otro, la chispa del combustible derivado del petróleo sigue siendo lo que mueve el mundo, el teléfono que usted tiene en sus manos, la computadora de su trabajo. Pero el hombre lucha y se desangra por la fe que lo empecina, como escribió Enrique Santos Discépolo.
Cuando éramos chicos creíamos que, a mayor cilindrada del motor, más linda sería la rubia que llevaríamos atrás, una progresión geométrica que demostró ser una mentira fantástica, porque en el mundo real, fuera de la fantasía de los motores, sigue valiendo el que más se anima.
Ya lo decían los apaches: "Mujer linda no amar indio cobarde".
Juan Manuel Aragón
A 3 de agosto del 2026, en el Autocine. Mirando una de coboi.
Ramírez de Velasco®

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