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| Ilustración |
Este relato parece hablar de las palabras y el modo de suprimirlas, pero en realidad trata de algo distinto
El cuento tenía seis perros negros. Uno era manso como día de otoño, otro feroz como la noche, el tercero era compañero, su hermano andaba moviendo siempre la cola en señal de amistad, al quinto lo llamaba “Mostrenco”: no tenía señas particulares y el último era un cajchi, hijo de la perra de un vecino, destinado a ser callejero y atorrante, pero tuvo la suerte de que me lo entregaran para criarlo.Después supuse que eran muchos: maté al último porque no agregaba nada a lo que quería contar. Taché prolijamente las partes que lo nombraban para que no estorbara con su presencia inútil. Al releer lo escrito me percaté de que seguían siendo muchos. Cinco son demasiados para que un lector recuerde quién es quién. Eliminé a “Mostrenco”, a pesar de que era el único que tenía nombre, pero me dije que, si no había cómo reconocerlo para qué seguir adelante con él.Anduve rehaciendo el original con los restantes un buen tiempo, hasta que me empezó a molestar otro más. Seguían sobrando. Le tocó mandarse a mudar al otoñal. No ladraba, así que no tenía razón de ser. En los cuentos, los animales deben cumplir la función que la gente les atribuye, un periquito habla, el toro muge, el pichicho muerde.
¿Quedaban tres negros? Taché la palabra "negro". Que fueran solamente perros; en una de esas el color distraía a los lectores. Cuando empezaba a redondear el final de aquello, me molestó el que era feroz. ¿Por qué “como la noche”?, me pregunté, ¿qué tiene que ver, por qué esa pésima comparación? Lo anulé.
Me quedaban dos, uno era compañero y otro su hermano, que siempre movía la cola. Acostumbrado a la matanza, con estos últimos no se me movió un pelo a la hora de volverlos nada. El drama es que lo que quedaba era pura hojarasca que no se justificaba por sí solas.
Entonces se me ocurrió una idea que parecía genial pero que todavía me provoca dolores de cabeza.
Pensé en seis gatos negros.
Juan Manuel Aragón
A 9 de agosto del 2026, en la Argentina. Mirando la 34.
Ramírez de Velasco®


Buen día a todos los lectores de Ramirez de Velazco ¿ Velazco será igual que Topazo , Dame , Un Baso ? estos eran los perros de Doña Irene . Un día dejaron de consumir alcohol y de escuchar guarachas en casa de la tía y los tres perros abandonaron para siempre el rancho. Pilpinto Santos.
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