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| Reunión con gremios privados |
Los afiliados pagan su cobertura y la consultas y además deben afrontar un plus que los convenios no contemplan
El 22 de junio pasado, el secretario general de la Confederación General del Trabajo de Santiago del Estero, José Gómez, advirtió sobre la preocupación de los gremios por el cobro excesivo de “plus” que muchos médicos y prestadores siguen exigiendo a los afiliados, pese a los convenios firmados con las obras sociales.Dijo entonces que “el convenio es para una sola parte: se paga lo acordado y encima hay que pagar plus”. Esto genera una carga extra para los trabajadores y sus familias, ya que las obras sociales abonan el valor pactado, pero los prestadores cobran un adicional por fuera. La central de trabajadores se había reunido con gremios privados que administran obras sociales, en la sede del Sindicato de Camioneros, y solicitó audiencia al Gobierno provincial y al Colegio de Médicos para buscar una solución que alivie el bolsillo de los afiliados y asegure el cumplimiento de los convenios.Un día después, el defensor del pueblo de la capital, Luis Ger, emitió una resolución ante las reiteradas quejas de afiliados de distintas obras sociales por el cobro de sumas adicionales —el famoso “plus”— en las consultas.
Exhortó a los médicos de la provincia a emitir obligatoriamente factura o recibo legal por cualquier honorario adicional cobrado a pacientes con cobertura social. Ese comprobante permitiría a los afiliados gestionar reintegros ante sus obras sociales y garantizaría, además, el cumplimiento de las obligaciones fiscales de los profesionales.
Advirtió, asimismo, que la falta de comprobantes vulnera los derechos de los pacientes y afecta la transparencia del sistema. Recomendó al Colegio de Médicos adoptar medidas de información, concientización y control, e instó a las obras sociales a implementar mecanismos claros y accesibles para el reintegro de los gastos documentados.
En esa resolución dispuso poner la situación en conocimiento de la Agencia de Recaudación y Control de la Argentina y de los organismos provinciales competentes, además de difundir públicamente lo dispuesto.
Pero, hasta el momento, los médicos siguen haciendo gala de una crónica sordera que los lleva a ignorar por completo esta situación.
Mientras muchos de los afiliados de las obras sociales deben emitir facturas por cada bien entregado o servicio prestado, los médicos insisten en una práctica que, a esta altura de la discusión, solamente degrada el trabajo que realizan. Al santiagueño medio que acude a una consulta, cuando pregunta a las secretarias si le van a dar factura por el plus, casi siempre le responden: “Pídalo al médico”. De ese modo, ponen al paciente ante la violencia de exigir algo que deberían entregarle sin que tuviera que pedirlo.
En este momento, además de la orden médica que los afiliados pagan a las obras sociales por cada consulta, deben abonar 30 mil pesos cada vez que entran al consultorio. Para peor, la primera vez, luego de la revisión general, suele ser norma pedir análisis. Al regresar con los resultados, le vuelven a pedir el plus.
“Es una barbaridad”, refirió ayer un paciente en un sanatorio del centro de la capital, “porque es la misma consulta dividida en dos partes y debo pagar cerca de 100 mil pesos sólo para que me diga qué tengo”. Se refería, claro, al plus, a las órdenes que pagó en su obra social y a los descuentos que le hacen en su recibo de sueldo.
Ya que los médicos no quieren, no pueden o no saben cómo terminar con el cobro del plus, sería bueno que se inmiscuyera la Agencia de Recaudación, a fin de evitar que los santiagueños, agobiados por la pobreza generada por el Gobierno nacional, sigan soportando este abuso.
Porque mientras unos pagan sus impuestos, cumplen con las obligaciones de sus obras sociales y hasta deben facturar cada servicio que prestan, otros parecen haber conseguido que cobrar por fuera de lo convenido se convierta en una costumbre.
Y si los médicos no quieren, no pueden o no saben ponerle fin, quizá haya que buscar quién pueda hacerlo. Al menos para aliviar un poco el sufrimiento de tantos santiagueños que, cuando enferman, no tienen más remedio que acudir a ellos en busca de una solución para sus males.
Juan Manuel Aragón
A 14 de septiembre del 2026, en la 9 de Julio y Olaechea. Cruzando la calle.
Ramírez de Velasco®



Y ellos juran ante la biblia para salvar vidas . Tienen menos perdón de Dios que los abogados.
ResponderEliminarEn muchos países el sistema prevé un co-pago por parte del paciente, que cubre gastos administrativos no reconocidos por las obras sociales, más la demora en el pago de las obras sociales que suele ser de.meses. Esto es crítico en países con alta inflación y excesivos cargos por transferencias.
ResponderEliminarEse co-pago debe ser transparentar y rigurosamente respaldado con una factura fiscal.
Es infantil pensar que los gremialistas (siempre felices y sonrientes en las fotos), puedan antagonizar con el Colegio de Médicos, que aunque no lleve el nombre es un gremio más, y más poderoso y eficaz en cuidar de los intereses de sus miembros.