"Natalidad cero", de Raúl Cisterna Nunca hubo tanta libertad para gozar del sexo y tan poco entusiasmo por aceptar sus obvias consecuencias La sociedad tiene un problema vital, sabe cuál es la solución, pero se niega, de forma terminante, a ponerse manos a la obra. El drama es, mire usté, que no nacen los niños suficientes como para reemplazar a los adultos. ¿Por falta de los trámites necesarios, digamos, para engendrarlos? ¡Al contrario, amigo! Para decirlo con palabras crudas, lo que sobra en este mundo es placer y sexo. Donde se dé vuelta. Nunca como hoy hubo tanta libertad sexual y, sin embargo, nunca hubo tan pocos chicos. Y siguen disminuyendo. El problema es que aumentaron de manera exponencial los sistemas para evitar su resultado más patente. Y los adultos se acostumbraron a deleitarse con el mecanismo, sin temer la consecuencia, porque no la habrá. En algunos países los niños son una rareza: cierran jardines de infantes y escuelas, y los toboganes y hamacas de las p...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero