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GUERRA Teherán versión criolla

Amia, el atentado que duele

La escalada en Medio Oriente impacta en el debate argentino, y algunos eligen bando sin mirar antecedentes

Por Daniel Grinspon
Mientras en Medio Oriente vuelan misiles y el mundo entero mira el mapa con el dedo temblando sobre Irán, mientras se habla de escaladas y represalias, en la Argentina pasa algo más chico, pero no menos inquietante. Acá no caen bombas. Acá se aplaude.
Hay algo que en la Argentina nunca falla, siempre aparece alguien dispuesto a aplaudir al peor de la cuadra. Si mañana se incendia el barrio, seguro encontramos a uno festejando al pirómano porque “equilibra la geopolítica”.
Mientras en Irán la Guardia Revolucionaria, esa estructura que no reparte caramelos precisamente, sostiene a un régimen que ahorca disidentes, encarcela mujeres por un mechón fuera de lugar y financia milicias que siembran muerte en Medio Oriente, acá no falta el militante de sobremesa que levanta la copa por Teherán como si estuviera celebrando un gol en la Bombonera.
No es ignorancia. Es algo más extraño, una fascinación con el enemigo de Occidente, aunque ese enemigo sea una teocracia que no tolera ni el humor.
Después de algunos dirigentes locales que coquetean con esa narrativa, aparece el personaje más explícito, el inefable y siniestro Luis D’Elía. Sin metáforas. Declaraciones públicas alineadas con Teherán, guiños a la Guardia Revolucionaria, defensas políticas que en cualquier país con memoria generarían un escándalo permanente. Acá duran un par de días y se diluyen.
D’Elía no es un tuitero anónimo. Es un dirigente con historia y con participación en el capítulo más polémico del Memorándum con Irán, ese intento de acercamiento que para muchos significó un retroceso en la búsqueda de justicia por la AMIA.
Este país tiene 85 muertos en la AMIA. Ochenta y cinco. No es una cifra abstracta, son nombres, familias, historias truncas. Y los principales acusados del atentado tienen vínculos con el aparato iraní.
Antes fue la Embajada de Israel. Veintinueve muertos, cientos de heridos. También con la sombra iraní detrás. No estamos hablando de debates ideológicos, estamos hablando de explosiones en Buenos Aires.
Cuando un dirigente local se abraza simbólicamente a ese régimen, no está haciendo una travesura ideológica, está escupiendo sobre esa memoria.
Pero el clima no se queda en los discursos. Baja a la calle. Hace pocos días, en una feria artesanal, una puestera judía fue increpada y finalmente echada entre insultos propalestinos. No importaba qué vendía, alcanzaba con que fuera judía. El conflicto a miles de kilómetros convertido en escrache de barrio.
Y en medio del conflicto actual, uno no puede evitar pensar algo simple, que ojalá esta escalada termine con el fin de esta teocracia asesina. No por revancha, sino por el propio pueblo iraní, que hace décadas vive bajo represión, y por un mundo que ya tiene suficientes incendios.
Algunos lo disfrazan de antiimperialismo. Como si ser antiamericano obligara a hacerse fan de los ayatolás. Como si el mundo fuera un Boca River eterno y uno tuviera que elegir camiseta aunque del otro lado juegue la policía religiosa.
Lo más curioso es que estos defensores domésticos de la revolución islámica viven bajo libertades que esa revolución prohibiría en cinco minutos. Opinan, insultan, marchan. Eso en Teherán se paga caro.
Cada uno puede decir lo que quiera. Pero también debe hacerse cargo de lo que defiende.
En un país que todavía busca justicia por sus dos atentados más brutales, hacerle guiños al poder que protege a los acusados no es provocación simpática.
Después nos preguntamos por qué el mundo a veces nos mira raro. Capaz que el problema no es el mundo. Capaz que somos nosotros.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Excelente artículo, que pone en contexto las contradicciones e hipocresías de la mirada que tiene cierto sector ideológico sobre este tema.
    Es justo decir que también USA, como frecuentemente ocurre en temas de conflictos internacionales, es parte responsable de lo que ahora está tratando de arreglar. Y esto es así porque fue durante el gobierno de Obama que se creyó que se podia hacer acuerdos de control armamentista con Iran y se les liberaron miles de millones de dólares, los que al día siguiente los ayatolas estaban destinando a desarrollar armas nucleares. Durante el COVID, otro problema creado en parte por USA por financiar el laboratorio de Wuhan, el primer gobierno de Trump no hizo mucho por revertir el problema con Iran. Luego vino el gobierno de Biden (conocido aquí como el "3er gobierno de Obama"), durante el cual se siguió apoyando a Iran, permitiendo que su plan nuclear se consolidara y que continuara financiando toda célula terrorista existente a través del IRGC-QF, que apoya proporcionando fondos, entrenamiento, armas y equipamiento a grupos como el Hizbulá libanés, Hamás, la yihad islámica palestina (PIJ), Kata'ib Hizbulá (KH) en Irak y las brigadas Al-Ashtar (AAB) en Baréin. Todos grupos que matan gente a domicilio donde quiera que se le antoje al Ayatollah Ali Khamenei, el líder supremo de Irán que emitió la orden ejecutiva para el atentado de la AMIA y ahora nos mira desde el paraíso rodeado de sus 70 vírgenes (que como el Corán no lo aclara, ojalá que no todas sean mujeres).
    El nuevo gobierno de Trump, ante la inacción de NATO, decidió evitar que ocurra lo que pasó con Korea del Norte, que logró instalar suficientes defensas periféricas para poder desarrollar su capacidad nuclear sin que nadie pudiera penetrar para evitarlo.
    Pero este golpe tiene muchas otras connotaciones. Se ejecuta en un momento en el que Venezuela ha dejado de existir, Rusia está muy complicada con Ucrania como para apoyar a Iran, y China está limitada económicamente. Eso deja a Iran sin sus tres amigos comerciales e ideológicos (en cuanto a intenciones hacia el occidente), y permite reducir el financiamiento y los riesgos de ataques terroristas.
    Yo creo que por ahora es para festejar, aunque nunca se sabe si, como ha ocurrido otras veces, USA vuelve a cambiar de rubo y la termina embarrando más aun, para ellos y para todos nosotros.

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  2. Muy buenos y esclarecedores el publicado por Juan Manuel y el comentario de Horacio Ibarra.

    ResponderEliminar
  3. TOTALMENTE DE ACUERDO,JUAN. CLARÍSIMO.Y MUY BUENO EL SPORTE DE HORACIO IBARRA. TERRIBLE SERIA QUE A ESTA ALTURA NOS VOLVAMOS ANTISEMITAS O ANTI ARABES!!!!Anti criminales fanáticos deberíamos ser.

    ResponderEliminar

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