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| Ingenio Cruz Alta |
El 23 de septiembre de 1835 muere Simón García, fundador de la explotación azucarera que origina el ingenio Cruz Alta
El 23 de septiembre de 1835 murió Simón García en San Miguel de Tucumán. Fue un propietario rural y fundador de la explotación azucarera que dio origen al ingenio Cruz Alta. Su trayectoria quedó vinculada con unas tierras cuya historia se remontaba a una merced concedida en 1617 al capitán Diego García de Valdés, su antepasado. Hacia 1824, pocos años después de las primeras experiencias cañeras de José Eusebio Colombres, instaló en aquellas propiedades un establecimiento que la tradición y la historiografía tucumana identifican como el origen del ingenio más antiguo de la provincia. Sus descendientes continuaron la actividad durante varias décadas, antes de que la fábrica pasara a otros propietarios.Los antecedentes familiares se remontaban al 22 de mayo de 1617, cuando el gobernador del Tucumán, Luis de Quiñones Osorio, otorgó una merced de tierras al capitán Diego García de Valdés. La concesión comprendía catorce leguas cuadradas, una extensión cercana a las 35.000 hectáreas, en la región de la Banda del Río Salí. Con el paso de las generaciones, las particiones hereditarias fueron reduciendo aquella enorme propiedad original.A fines del siglo XVIII, una parte de esas tierras llegó a manos de Simón García. Documentación reciente sobre su familia permite ubicar su nacimiento en San Miguel de Tucumán hacia fines de 1759. El 19 de diciembre de 1786 contrajo matrimonio con María del Tránsito Campero, con quien tuvo nueve hijos: María de las Mercedes, José Manuel, María del Rosario, José Agustín, Manuela, Simón Judas Tadeo, José Vicente, Josefa Feliciana y Ramón Rosa.
La propiedad que administró no estuvo dedicada inicialmente de manera exclusiva a la caña de azúcar. Desarrolló actividades propias de una estancia de la época, con cría de caballos, mulas, ganado vacuno y ovino. También hubo naranjales y otras explotaciones rurales. Hacia 1780 adquirió nuevas tierras y comenzó a organizar un trapiche, antecedente directo de la posterior actividad azucarera de Cruz Alta.
La fecha exacta de fundación del establecimiento no aparece determinada de manera uniforme por las fuentes. La tradición familiar, recogida por investigadores de la historia tucumana, la situó alrededor de 1824. Esa cronología coincide con la que actualmente reconoce el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán y con la celebración oficial del bicentenario del ingenio realizada en 2024.
El comienzo de la molienda en Cruz Alta se produjo en los años en que la producción azucarera comenzaba a adquirir una nueva importancia en Tucumán. José Eusebio Colombres había iniciado sus experiencias con la caña en El Bajo pocos años antes, y la actividad de Simón García se desarrolló en ese mismo período de expansión inicial. La producción todavía conservaba características artesanales y estaba lejos de la industrialización que llegaría varias décadas después.
La muerte de Simón García ocurrió el 23 de septiembre de 1835, en la capital tucumana. La propiedad pasó entonces a sus descendientes y la explotación no quedó concentrada en una sola mano. Las sucesiones familiares fueron fragmentando las tierras, aunque distintos miembros de la familia García mantuvieron la vinculación con el cultivo de la caña y con la fabricación de azúcar.
Entre los herederos figuró su hijo Simón Judas Tadeo García, quien continuó las actividades rurales y renovó el cultivo de la caña y su procesamiento. Otros integrantes de la familia, entre ellos Fidel y Pedro García, participaron posteriormente en la elaboración de azúcar y aguardiente. Durante cerca de ocho décadas, el establecimiento permaneció relacionado con los García antes de iniciar una sucesión de transferencias a nuevos propietarios.
La transformación técnica llegó en la segunda mitad del siglo XIX. En 1882 se incorporaron un trapiche y una caldera a vapor, dentro de un proceso de modernización de la fábrica. Diez años después, la llegada del ferrocarril favoreció sus comunicaciones: se construyó un desvío que la vinculó con la estación Colombres, alrededor de la cual se desarrolló posteriormente un poblado.
En 1901 el ingenio fue vendido a Juan M. Otálora, quien tres años más tarde lo transfirió a C. Chavanne y Compañía. Después pasó por otras manos hasta integrarse, en 1912, a la Sociedad Anónima Ingenio Azucarero Cruz Alta. Con posterioridad fue adquirido por la Compañía Azucarera Los Balcanes. La fábrica continuó funcionando y, al celebrarse en 2024 los doscientos años de su fundación tradicional, seguía identificada como el establecimiento azucarero en actividad más antiguo de Tucumán.
Ramírez de Velasco®


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