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1872 ALMANAQUE MUNDIAL Fenicios

Inscripciones en una piedra en Brasil (ilustración)

El 11 de septiembre de 1872, se recibe una carta en Río de Janeiro que anuncia el hallazgo de una piedra con inscripciones en Paraíba, Brasil, ¿fenicios?

El 11 de septiembre de 1872, se recibió una carta en Río de Janeiro que anunciaba el hallazgo de una piedra con inscripciones en una plantación de Paraíba, Brasil, desencadenando un debate sobre la posible presencia fenicia en América siglos antes de Colón. Se notificó al vizconde de Sapucahy, presidente del Instituto Histórico de Río de Janeiro, sobre el descubrimiento. La carta detallaba que la piedra, encontrada en una plantación, se había roto en cuatro fragmentos durante su extracción. Se adjuntó una copia de las inscripciones, que algunos creyeron de origen fenicio. La piedra original nunca se recuperó, lo que alimentó dudas sobre su autenticidad.
La copia de las inscripciones llegó al Instituto Histórico para su estudio. Algunos académicos locales propusieron un origen fenicio, pero la falta de expertos en Brasil llevó a consultar especialistas europeos. El francés Ernest Renan, estudioso de la civilización fenicia, analizó la transcripción. Su traducción inicial resultó errónea años después, y él mismo sugirió que la inscripción podría ser una falsificación, generando controversia.
Ciertos aspectos de la escritura parecían desconocidos en 1872, lo que llevó a algunos a defender su autenticidad. La desaparición de la piedra original fortaleció el escepticismo. En 1967, Cyrus Gordon, de la Universidad de Brandeis, revisó la transcripción. Propuso que el texto mencionaba al rey Hiram III, datándolo en el 531 a.C.
El texto describía un viaje de navegantes fenicios, posiblemente cartagineses, que habrían rodeado África desde el mar Rojo. La mención de una "isla de hierro" se vinculó con Brasil, rico en este mineral. La inscripción aludía a la "mano de Baal", dios fenicio de las tempestades, sugiriendo un naufragio o un viaje dictado por la ciudad.
Los alisios, vientos que facilitaban la travesía de África a América, impedían el retorno debido a las limitaciones de las naves fenicias, sin timón de codaste. Esto explicaría la permanencia de los navegantes en Brasil. La tripulación, con pocos miembros, habría quedado varada.
Los fenicios, conocidos por su audacia marítima, exploraban más allá del Mediterráneo. La posibilidad de su llegada a América no parecía descabellada. La inscripción sugería un intento de construir una embarcación con madera local, abundante en la región.
Otros indicios de contactos precolombinos, como los viajes vikingos, se compararon con este hallazgo. La Piedra de Paraíba abrió especulaciones sobre el conocimiento antiguo de América. La falta de la piedra original dejó el debate sin resolución y la controversia persistió entre los académicos.
El hallazgo, verdadero o no, marcó un hito en los estudios sobre contactos transoceánicos antiguos. La Piedra de Paraíba permanece como un enigma, con defensores y detractores en igual medida. La discusión sobre su autenticidad continúa sin pruebas definitivas.
Pero hubiera sido hermoso que fuera cierto, pues eso hablaría de contactos de civilizaciones lejanas y extrañas y animaría a los escritores a tener innumerables suposiciones, a cuál más bonita.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Todas esas especulaciones terminaron descartándose con los estudios modernos de ADN. La conclusión fue que todas las etnias ingresaron por el estrecho de Bering, que conectó Asia y América al bajar el nivel del mar durante la última era glaciar.
    La única excepción fue la de genes de origen Polinesio encontrados en la población de la Isla de Pascua.

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