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| Libra esterlina |
El 21 de septiembre de 1931, el Reino Unido abandona el patrón oro luego de una intensa fuga de capitales
El 21 de septiembre de 1931, el Reino Unido abandonó el patrón oro después de una intensa fuga de capitales que agotó buena parte de las reservas del Banco de Inglaterra y dejó al Gobierno sin recursos suficientes para sostener la convertibilidad de la libra. La decisión se anunció el día anterior y fue convertida en ley por el Parlamento el 21 de septiembre, cuando se suspendió la obligación de vender oro a un precio fijo. La medida puso fin al segundo período británico de convertibilidad áurea, iniciado en 1925, y se produjo en plena crisis económica mundial.El patrón oro vinculaba el valor de la libra con una cantidad determinada de oro. Desde 1925, el Banco de Inglaterra estaba obligado a vender lingotes a quien los solicitara al precio legal de 3 libras, 17 chelines y 10,5 peniques por onza troy. El sistema pretendía asegurar la estabilidad monetaria y facilitar los pagos internacionales, pero exigía disponer de reservas suficientes para responder a las demandas de conversión.La crisis se agravó durante el verano de 1931. Desde mediados de julio se retiraron de Londres fondos por más de 200 millones de libras, mientras aumentaron las presiones sobre la moneda británica. El Banco de Inglaterra afrontó las salidas utilizando sus reservas de oro y divisas, además de créditos obtenidos en el extranjero. El deterioro de la confianza aceleró las solicitudes de conversión de libras en oro.
El Gobierno había recurrido también a créditos internacionales para defender la moneda. El Banco de Inglaterra consiguió recursos en Nueva York y París, mientras el Gobierno británico obtuvo nuevos créditos. Sin embargo, aquellas ayudas se consumieron rápidamente. Durante los últimos días de la crisis, las retiradas aumentaron de manera pronunciada: superaron los 5 millones de libras el miércoles, alcanzaron 10 millones el jueves, casi 18 millones el viernes y más de 10 millones durante la media jornada del sábado.
La situación financiera coincidió con otros problemas económicos. El país sufría un elevado desempleo, un déficit comercial y dificultades presupuestarias, mientras la crisis bancaria y monetaria internacional había reducido la confianza en numerosas economías. Las tensiones se intensificaron después de que varios países europeos afrontaran problemas financieros y los inversores buscaran convertir sus activos en monedas y reservas consideradas más seguras.
El 20 de septiembre, el Tesoro anunció que el Gobierno había decidido suspender temporalmente la disposición de la Ley del Patrón Oro de 1925 que obligaba al Banco de Inglaterra a vender oro a precio fijo. La institución quedó autorizada para actuar inmediatamente, a la espera de que el Parlamento aprobara la legislación correspondiente. La Bolsa de Londres permanecería cerrada durante el día siguiente, mientras los bancos continuarían funcionando normalmente.
El lunes 21 de septiembre, el proyecto de reforma llegó a la Cámara de los Comunes. El canciller del Exchequer, Philip Snowden, explicó que las reservas y los créditos disponibles ya no permitían mantener la convertibilidad. La norma suspendió específicamente el apartado que obligaba al Banco de Inglaterra a vender lingotes al precio establecido por la legislación de 1925.
El trámite parlamentario se hizo con extraordinaria rapidez. La Cámara de los Comunes debatió el proyecto, aprobó sus distintas etapas y la Cámara de los Lores también intervino durante la misma jornada. Finalmente, el rey Jorge V otorgó la sanción real. La legislación quedó promulgada como Gold Standard (Amendment) Act 1931, con carácter inicialmente temporal.
La libra dejó entonces de estar respaldada por una obligación legal de conversión a un precio fijo del oro. El metal siguió pudiendo negociarse libremente en Londres, y la nueva legislación no prohibió la entrada ni la salida de oro. Lo que desapareció fue la obligación del Banco de Inglaterra de entregar lingotes al precio oficial establecido por la ley de 1925.
La decisión tuvo repercusiones internacionales inmediatas. Otros países abandonaron posteriormente el patrón oro, entre ellos Noruega, Suecia, Portugal y Bolivia, según informó el Gobierno británico ante el Parlamento una semana después.
Ramírez de Velasco®


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