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PALABRAS La abusiva trivialidad de lo intrascendente

Antiguo pluviómetro

“En todas las esquinas florece el pobre infeliz que dice la temperatura que mide el Servicio Meteorológico no es exacta”


El verano alegra a los Buscadores Incansables de Conversaciones Intrascendentes. Ahora tendrán motivos para hablar de cualquier cosa, el calor, la humedad, los mosquitos y el Servicio Meteorológico, culpable de todo lo que pasa, artífice de las mentiras más grandes, cómplice de las grandes corporaciones y amigos del gobierno, por supuesto.
El último gran negocio en el mundo de internet sería construir una página que entregue los datos del tiempo con algo más de certeza que la del Servicio Meteorológico Nacional. Es imposible, porque los vaivenes del clima son a veces, mucho más impredecibles que los números que saldrán en la Tómbola Santiagueña, eso que ofrece sorteos madrugada, mañana, siesta, tarde, noche, trasnoche.
Los técnicos y especialistas del Servicio Meteorológico laburan muy bien. Con los datos que tienen a mano pronostican la temperatura de la ciudad con notable precisión y exacta fidelidad. Pero, en pocas  horas, el tiempo mismo cambia sus condiciones en el camino y un pronóstico de tormentas fuertes puede desvanecerse en el aire. Eso lo entendíamos antiguamente, cuando todavía no tenían aparatos de medición tan fieles como ahora. Pero, al parecer, la modernidad pretende un mundo cuadrado que es imposible hallar en la naturaleza.
En todas las esquinas florece el pobre infeliz que dice la temperatura que mide el Servicio Meteorológico no es exacta porque fue tomada en el aeropuerto. “En mi casa hace mucho más calor”, sostienen. Se les podría responder con otras preguntas, ¿en qué parte de su casa?, ¿en la vereda o en el living?, ¿en el patio?, ¿bajo la parra o cerca de la pared de la tapia?, ¿a ras del piso o a un metro de altura?
Son todas disquisiciones que no caben en la leve conversación mientras se va al tercer piso de la dirección de Rentas. El tipo largó: “Esos mienten, porque no toman la temperatura en casa” y a usted no le queda otra que decir que sí.
Otra de los Buscadores de Conversaciones Intrascendentes es: ”Ahora en Santiago hace más humedad que antes, por el dique”. Endemientras usted aprieta los dientes para no responderle el otro aprovechará para contarle que hace treinta años Santiago era seco, un dicho que hace treinta años también hubiera refrendado su padre y hace sesenta su abuelo.
Pero hay muchas más:
*** Llegan los calorcitos y cómo se ponen las mujeres, ¿eh?
*** ¿Ha visto lo que cuesta el kilo de papa?, una locura, oiga.
*** Hacen muchas ganas de tomarse un vino tinto bien helado.
*** Digan lo que quieran, pero no hay más lindas que las mujeres santiagueñas.
*** Santiago no tiene riendas, pero sujeta.
*** Hablan por boca de ganso.
*** Todos los políticos mienten.
*** Hay que terminar con los acaparadores.
*** A esto lo soluciono con mil ladrillos y un acoplado para hacer paredones móviles.
*** Los porteños con todos unos maleducados.
*** Si viene Fidel Castro, no queda uno.
*** Todos los curas tienen minas.
*** Las mujeres son como los indios, se pintan cuando quieren guerra.
*** Ningún toro muere mocho.
*** La chacarera es la mejor música del mundo.
*** ¿Usted cree que esto es calor?, ya va a ver cuando llegue enero.
*** Los santiagueños nacemos comiendo mistol y algarroba.
*** En Santiago nos conocemos todos.
*** Los porteños creen que aquí andamos con arcos y flechas.
Y cientos de miles más.
Ahora haga el favor, si puede y tiene tiempo, agregue abajo alguna de su cosecha, no las que oye en la calle sino de esas que le gusta decir cuando cree que debe llenar su boca con ruidos inventados por otros y que alguna vez fueron originales, en vez de quedarse callado.
“No hay nada más insoportable que el lugar común dicho en el momento justo”, anote esa frase en la lista de las mías.
©Juan Manuel Aragón
En Tarapaya, a 27 de octubre del 2022

Comentarios

  1. Muy bueno te felicito jaja 🤣
    Maria lopez ramos

    ResponderEliminar
  2. Cristian Ramón Verduc27 de octubre de 2022 a las 8:28

    "Y bueno... así es la cosa... qué le vamo a hacer..."

    ResponderEliminar
  3. Siempre es igual, dá lo mismo morir baleado que quishquido.
    Lo aprendí de mí padre. Y lo repito con bastante frecuencia, aunque se me rían.
    Un abrazo.
    Magui Montero.

    ResponderEliminar

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