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| Pedro Leandro Zanni |
El 26 de julio de 1924 el mayor Pedro Zanni, y el mecánico Felipe Beltrame, inician un ambicioso raid alrededor del mundo
El 26 de julio de 1924 el mayor Pedro Leandro Zanni, acompañado por el mecánico Felipe Beltrame, inició desde Ámsterdam un ambicioso raid alrededor del mundo a bordo del biplano Fokker C.IV motorizado con Napier Lion de 450 hp, bautizado “Ciudad de Buenos Aires”. La travesía, que cubrió 17.165 kilómetros hasta su interrupción en Tokio el 14 de mayo de 1925, enfrentó múltiples percances técnicos, climáticos y logísticos, y representó un hito para la aviación argentina con amplia repercusión internacional.Zanni, aviador militar argentino con experiencia en vuelos de larga distancia y pruebas aeronáuticas, planificó el raid con apoyo oficial del gobierno de su país y la colaboración de empresas privadas. El Fokker C.IV fue especialmente preparado en talleres europeos para la aventura, con modificaciones en tanques de combustible que permitieran mayor autonomía, refuerzos estructurales y capacidad adicional de carga para herramientas y repuestos. Beltrame, experimentado mecánico de confianza, se encargó del mantenimiento durante las escalas y viajó como único tripulante además del piloto.La partida desde el aeropuerto de Schiphol en Ámsterdam se realizó en medio de gran expectativa de la prensa europea y argentina. Los primeros tramos llevaron a la tripulación por Alemania, Polonia y Rusia. En cada escala revisaban minuciosamente el motor Napier Lion, ajustaban instrumentos de navegación y cargaban combustible y provisiones para las etapas siguientes, que a menudo superaban los mil kilómetros.
El vuelo prosiguió hacia Asia Central y el Lejano Oriente. En varias oportunidades enfrentaron fuertes vientos cruzados, tormentas eléctricas y fallas mecánicas que obligaron a aterrizajes de emergencia en terrenos improvisados. En una ocasión, cerca de la frontera turco-persa, el motor requirió reparaciones extensas que demoraron varios días y exigieron la fabricación local de piezas.
A lo largo del recorrido, Zanni y Beltrame sortearon problemas de navegación con mapas poco precisos, escasez de aeródromos adecuados y dificultades para obtener repuestos especializados en zonas remotas. La radio de a bordo era limitada, por lo que dependían en gran medida de brújula, sextante y observaciones visuales del terreno y las estrellas.
El raid atrajo atención mundial. Periódicos de la Argentina, Europa y Asia siguieron la expedición con reportajes diarios y telegramas. En Buenos Aires se organizaron actos de apoyo en plazas públicas y se transmitían novedades a través de la prensa y estaciones de radio emergentes.
Luego de recorrer miles de kilómetros, la tripulación llegó a Japón después de cruzar India, China y otros territorios. El 14 de mayo de 1925 decidieron abandonar la continuación del vuelo debido al agotamiento físico acumulado, los reiterados problemas mecánicos del Fokker y las condiciones climáticas adversas que complicaban el cruce del Pacífico.
El Fokker C.IV demostró su resistencia a pesar de las adversidades sufridas. El motor Napier Lion cumplió un papel clave en el mantenimiento de la potencia durante las largas etapas diurnas y nocturnas. La experiencia acumulada sirvió para mejorar diseños de aviones y técnicas de vuelos de larga distancia en los años posteriores.
Zanni y Beltrame completaron etapas que incluyeron escalas técnicas y de aprovisionamiento en ciudades de Alemania, Polonia, Rusia, Turquía, Persia, India, China y Japón. En total invirtieron más de nueve meses entre vuelos activos, reparaciones prolongadas y esperas por condiciones meteorológicas favorables.
La expedición partió con el respaldo de autoridades argentinas, entidades aeronáuticas y patrocinadores. El “Ciudad de Buenos Aires” se convirtió en símbolo de la incipiente aviación nacional y demostró la capacidad de pilotos y mecánicos argentinos para enfrentar desafíos intercontinentales en la década de 1920, cuando la aviación aún estaba en sus inicios.
Ramírez de Velasco®


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