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FRONTERAS Los hermanos de enfrente

Púas entre Egipto y Gaza

Un festejo deportivo termina abriendo un interrogante mucho más incómodo que un resultado de fútbol

En teoría los egipcios y los gazatíes son pueblos amigos. Hace poco el director técnico de la Selección Nacional de Fútbol de Egipto, Hossam Hassan se manifestó a favor de los palestinos. Después de clasificar a su equipo ante Australia dijo: "Miren qué tan feliz por nosotros está el pueblo palestino, con quien están mi corazón y mi alma, a pesar de los sufrimientos que está soportando. Que Alá los sostenga, proteja a los vivos y tenga misericordia de sus mártires. Dedico esta victoria al pueblo egipcio y al pueblo palestino".
Mire, se puede coincidir o no con esas preferencias políticas, pero en el momento en que el nombre de su país está en el Cenit de la gloria futbolística, Hassan se acuerda de los sufridos gazatíes. Desde aquí se los ve como pueblos hermanos en un amplio sentido de la palabra. Los árabes tienen —o tenían— un sentido de la familia más extendido que nosotros, como que tribus enteras se consideran así. "Si eres de mi pueblo, eres familiar", dicen. Además, es posible que el director técnico egipcio o alguno de sus jugadores tenga parientes en lo que resta de Gaza, luego de los bombardeos y matanzas de los últimos tiempos.
Egipto es una sociedad moderna, tiene ciudades cosmopolitas, como El Cairo, Alejandría o Bur Said. Todas son crisoles de cultura con millones de habitantes en altos rascacielos con un aire europeo, cafés, bibliotecas, universidades, una población diversa y culturas heterogéneas codeándose pacíficamente.
Pero, mire lo que son las cosas, ahí mismo muchos palestinos están en un limbo legal: con visas temporales, sin permiso de trabajo formal y limitaciones de todo tipo. Muchos llegaron en el 2008 cuando se abrió la frontera entre ambos países durante una semana. Después de eso, los egipcios levantaron el muro más alto y le pusieron más alambre de púas. Desde entonces el ingreso permanente de palestinos quedó fuertemente restringido y obtener residencia o permiso de trabajo resulta muy difícil.
Por eso ahora pregunto: ¿por qué en vez de condolerse por la suerte de los palestinos, el técnico egipcio no solicita a las autoridades de su país que abran la frontera de una buena vez?, ¿por qué no pide que se levante el muro que los separa de sus amados parientes, los palestinos?, ¿qué ceguera mental lo lleva a que no pida integrarse con gente que tal vez lleva su misma sangre, habla la misma lengua, reza al mismo dios y tiene costumbres tan parecidas?
En vez de dedicar el triunfo a los mártires gazatíes, ya que tuvo a tantos periodistas dando vueltas a su alrededor, hubiera sido mejor que clamara a su propio gobierno para que alivie su sacrificio, con una medida que, al menos en parte, mejoraría su situación. 
Pero no lo hizo. ¿Usted sabe por qué?
Yo tampoco.
Juan Manuel Aragón
A 17 de julio del 2026, en Lugones. Mirando al poniente.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Yo creo que lo que hizo, ( y enarboló la Bandera de los palestinos también en un momento) es porque iba a ser visto como una actitud positiva y rebelde, de confrontación, para ser aplaudido por muchos de los paises de oriente cercano, más aun estando en EEUU.

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