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TRABAJO Por qué actualizar el currículum

"Redacción", de Raúl Cisterna

Un pequeño cambio de palabras puede desencadenar una situación difícil, según lo explico en este cuento

Hacía tiempo que me venía diciendo que debía actualizar mi currículum. Uno nunca sabe cuándo va a necesitarlo. Siempre es bueno tenerlo listo, prolijito, por las dudas.
En esos días el diario estrenó compañera: una nieta del dueño. No llegó para averiguar cómo funcionaba el asunto sino para indicarnos qué teníamos que hacer. Los nietos creen que han nacido sabiendo. Traen la sabiduría en la sangre. Entran a la empresa que levantaron los mayores con la vista en alto porque se las saben todas. ¿Quién les va a decir algo?, nadie.
Primero se metió con los periodistas de la sección Interior. Se ve que le molestaba que publicaran noticias que consideraba intrascendentes. Le explicaron que dependían de lo que enviaran los corresponsales. En muchos lugares eran canillitas que se las ingeniaban para mandar alguna noticia mal redactada, casi siempre sin fotos. No había celulares para tomar imágenes; había que mandar el rollo en el colectivo. Todo un lío. Prometió que hablaría con el padre, quizás con el abuelo, para ver cómo elevar el nivel.
A los pocos días dejó de embromar con Interior y corrió la bolilla de que arriba le habían dicho que aflojara la mano: era lo que había.
Entonces se metió con las correctoras. Hasta que salió Nuestro Diario, El Literal había sido el peor escrito y el más descuidadamente corregido del país. Pero les ganamos y el récord era nuestro. Podíamos salir con ciento veinte errores por página. No era poco.
Las correctoras le explicaron cómo era su trabajo y por qué casi nunca cortaban una nota, que era lo que realmente correspondía. Hacían lo que podían con periodistas bisoños y mal comidos.
Un día levantó la voz:
—Ya les he dicho que la palabra cíber no lleva tilde. Es palabra inglesa y en inglés no existe la tilde.
Me dieron ganas de ir al baño. En el camino miré a las que discutían y al paso les dije:
—Sí lleva tilde. Viene del griego.
Me miró con furia y corrió al Larousse que usábamos para desasnarnos. Cuando encontró la definición, desde el salón se oyó un "¡Uuuhhh...!". Confirmó que era de origen griego. Se cargó de más furia. Mientras me miraba, les dijo:
—Lo mismo, no quiero que lleve tilde.
En la redacción todos supieron que había quedado en orsay.
Entendí que lo peor que te puede pasar en un trabajo no es que te hallen durmiendo, te pesquen robando o faltar sin aviso. Lo peor es tener razón en una discusión con un jefe, si es mujer, peor. Fue una lección para toda la vida.
Ese día supe cabalmente por qué conviene tener siempre actualizado el currículum.
—¿Entiende?
Juan Manuel Aragón
A 26 de julio del 2026, en Quebracho Chichi. Taloneando el mancarrón.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Eso es asi. En los diarios, en las empresas, en los comercios. Y que decir, en la Administración Pública.

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