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| San Pío V |
El 30 de agosto de 1568, el Papa Pío V promulga Horrendum illud scelus, un breve que condena los actos homosexuales del clero
El 30 de agosto de 1568, el Papa san Pío V promulgó el documento Horrendum illud scelus (Ese horrible crimen), un breve pontificio que condenaba los actos homosexuales cometidos por miembros del clero. El texto, redactado en latín y firmado en el tercer año de su pontificado, ordenaba penas extremas para los sacerdotes y religiosos que incurrieran en ese crimen, estableciendo incluso la expulsión del estado clerical y la entrega a la justicia civil para su ejecución. Su publicación reflejó el clima de rigidez moral y disciplina eclesiástica que caracterizó al pontificado de Pío V y marcó uno de los hitos más duros en la legislación canónica de la época.Emitido desde Roma, el breve se enmarcó en el contexto de la Contrarreforma católica, cuando la Iglesia buscaba reafirmar su autoridad moral y doctrinal tras las rupturas del protestantismo. Pío V, antiguo inquisidor y miembro de la Orden de Predicadores, había sido elegido Papa en 1566 y se propuso restaurar la disciplina eclesiástica con mano firme. Su pontificado coincidió con la aplicación rigurosa de las disposiciones del Concilio de Trento, que pedía una renovación moral del clero y un control más estricto sobre la vida religiosa.El documento comienza con una frase que da título a la bula: “Horrendum illud scelus”, expresión tomada de las cartas de san Pablo, que se referían a los actos contra natura. En él, Pío V afirma que tales pecados atraen la ira de Dios sobre los hombres y las ciudades, y que la Iglesia no puede tolerar su existencia dentro del cuerpo sacerdotal. La bula ordena que todo sacerdote sorprendido en ese acto sea privado de sus órdenes y entregado al brazo secular, de acuerdo con la legislación civil vigente en los Estados Pontificios.
La severidad de la disposición no era nueva en la historia eclesiástica, pero su aplicación bajo Pío V alcanzó un alto grado. Durante su pontificado, se intensificaron las investigaciones y procesos canónicos contra clérigos acusados de “sodomía”, muchos de los cuales terminaron en condenas a muerte. El Papa consideraba que la tolerancia hacia tales faltas era una causa de decadencia espiritual y un obstáculo para la reforma moral de la Iglesia.
El breve fue reproducido en distintos reinos católicos y su contenido influyó en la legislación local. En España y en los dominios italianos, los tribunales eclesiásticos y la Inquisición usaron el texto como referencia para endurecer las penas. La correspondencia diplomática de la época da cuenta del efecto ejemplificador que el pontífice buscaba lograr al hacer pública la condena.
Pío V, nacido Antonio Michele Ghislieri en Bosco Marengo, Piamonte, había ingresado a la Orden de Predicadores en su juventud y era conocido por su vida austera. Su formación dominica marcó su visión moral inflexible, reflejada en la persecución del concubinato clerical, la simonía y las prácticas consideradas escandalosas. El Horrendum illud scelus se convirtió así en una pieza clave de su política de purificación eclesiástica.
Su pontificado estuvo atravesado por un ideal de reforma integral: desde la liturgia hasta la conducta personal de los sacerdotes. En 1570 publicó el Missale Romanum, estandarizando el rito de la misa; en 1569 fundó la Congregación de la Inquisición; y en 1571 apoyó la Liga Santa que enfrentó a los turcos en Lepanto. En ese marco, la bula de 1568 formó parte de un conjunto de medidas disciplinarias que buscaban reforzar la autoridad moral de Roma.
La recepción del documento dentro del clero fue dispar. Algunos sectores lo consideraron una necesaria reafirmación del orden y la pureza sacerdotal; otros, una medida excesivamente punitiva. No existen registros de protestas públicas, aunque varias fuentes epistolares del siglo XVI indican el temor que generó su aplicación entre religiosos y superiores de conventos.
En términos jurídicos, el Horrendum illud scelus ratificó la práctica de delegar en los poderes civiles la ejecución de las penas canónicas más graves. En los Estados Pontificios, los condenados bajo esta disposición eran entregados a las autoridades laicas, que aplicaban la pena capital. Este mecanismo reflejaba la colaboración entre el poder eclesiástico y el temporal en la persecución de los delitos nefandos.
El texto original se conserva en los archivos vaticanos y fue publicado en diversas colecciones de documentos pontificios de los siglos XVII y XVIII. Su lenguaje, directo y severo, resume el espíritu de una época marcada por la obsesión por la pureza doctrinal y moral. El breve permaneció en vigor durante siglos, citado en los manuales de derecho canónico y reproducido en las recopilaciones de bulas papales como ejemplo de la firmeza disciplinaria del siglo XVI.
Ramírez de Velasco®



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