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| Antonio van Leeuwenhoek |
El 26 de agosto de 1723 muere Antonio van Leeuwenhoek, que descubre el mundo microscópico
El 26 de agosto de 1723 murió Antonio van Leeuwenhoek en Delft, Países Bajos. Fue un comerciante y científico autodidacta que abrió una nueva etapa en el conocimiento de la naturaleza al observar por primera vez un universo invisible para el ojo humano. Mediante microscopios construidos por él mismo describió bacterias, protozoos, espermatozoides, glóbulos rojos y numerosos organismos diminutos, dejando constancia de sus hallazgos en decenas de informes enviados durante medio siglo a la Royal Society de Londres. Había nacido el 24 de octubre de 1632 en la ciudad neerlandesa de Delft.Quedó huérfano de padre cuando era niño y recibió una educación básica antes de dedicarse al comercio de telas. El trabajo con tejidos lo llevó a utilizar pequeñas lentes para examinar la calidad de las fibras, despertando un interés creciente por la óptica y el pulido de cristales.
Sin formación universitaria, comenzó a fabricar lentes cada vez más precisas. Desarrolló una técnica propia para elaborar diminutas lentes esféricas capaces de alcanzar aumentos extraordinarios para la época. Sus microscopios eran instrumentos muy pequeños, simples en apariencia, pero de notable calidad óptica.A partir de la década de 1670 dirigió sus observaciones hacia el agua de lluvia, estanques, canales y otras muestras naturales. Descubrió un mundo poblado por organismos microscópicos en constante movimiento, a los que llamó "animálculos". Aquellas descripciones constituyeron el primer registro detallado de numerosos microorganismos.
También examinó sangre humana y de diversos animales. Identificó con claridad los glóbulos rojos y describió la circulación de la sangre en los capilares de peces y anfibios. Extendió sus investigaciones a fibras musculares, dientes, insectos, plantas y tejidos, ampliando continuamente el campo de observación microscópica.
En 1677 realizó una de sus investigaciones más conocidas al estudiar el semen humano y de distintos animales. Observó la presencia de espermatozoides móviles y comunicó cuidadosamente sus resultados. El hallazgo despertó intensos debates científicos sobre la reproducción y el desarrollo de los seres vivos.
Mantuvo una relación constante con la Royal Society de Londres, institución a la que remitió más de trescientas cartas describiendo experimentos, dibujos y observaciones. Aunque inicialmente algunos investigadores recibieron sus informes con escepticismo, posteriores verificaciones confirmaron la exactitud de gran parte de sus descubrimientos.
Además de comerciante, desempeñó cargos administrativos en Delft como agrimensor, inspector de vinos y funcionario municipal. Compatibilizó esas actividades con una intensa labor de investigación desarrollada en su propia casa, donde dedicaba largas horas a perfeccionar instrumentos y examinar nuevas muestras.
Nunca reveló por completo los procedimientos utilizados para fabricar sus mejores lentes, lo que dificultó que otros reprodujeran exactamente sus microscopios. Se estima que construyó varios centenares de instrumentos, aunque sólo una pequeña cantidad llegó hasta la actualidad conservada en museos y colecciones históricas.
Cuando murió tenía 90 años y seguía viviendo en su ciudad natal de Delft. Hasta poco antes de su muerte continuó enviando observaciones científicas y describiendo fenómenos microscópicos con el mismo rigor que había caracterizado sus primeras investigaciones, registrando cuidadosamente cada detalle observado mediante sus extraordinarias lentes.
Ramírez de Velasco®


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