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| José Alonso se abraza con un compañero |
El 27 de agosto de 1970 fue asesinado José Alonso por las Fuerzas Armadas Peronistas, que reivindicaron el delito
El 27 de agosto de 1970 fue asesinado José Alonso en Buenos Aires. Era uno de los dirigentes sindicales más influyentes de la Argentina durante las décadas de 1950 y 1960. Secretario general de la Confederación General del Trabajo, referente del gremio del vestido y protagonista de las disputas internas del movimiento obrero peronista, desarrolló una intensa actividad sindical y política hasta su muerte, ocurrida cuando un grupo armado lo atacó a balazos al llegar a su domicilio.Había nacido el 6 de febrero de 1917 en la ciudad de Buenos Aires, en una familia trabajadora. Desde muy joven se desempeñó en la industria de la confección, donde comenzó a participar en la actividad gremial. Su capacidad organizativa y su facilidad para la negociación le permitieron ascender rápidamente dentro de la estructura sindical del sector del vestido, convirtiéndose en uno de sus principales dirigentes.Con la llegada del peronismo al poder en 1946 consolidó su posición dentro del sindicalismo. Participó activamente en la organización de los trabajadores textiles y de la confección, al tiempo que fortalecía su influencia en la Confederación General del Trabajo. Durante aquellos años se identificó con el proyecto político encabezado por Juan Domingo Perón y mantuvo una estrecha relación con otros líderes gremiales de importancia nacional.
Tras el derrocamiento de Perón en 1955, atravesó un período de persecución política junto con numerosos dirigentes sindicales. La proscripción del peronismo modificó el escenario gremial y obligó a reorganizar las estructuras sindicales. Desde entonces intervino en distintas estrategias destinadas a preservar la unidad del movimiento obrero y mantener la influencia de la CGT frente a los gobiernos que sucedieron a la Revolución Libertadora.
En 1963 fue elegido secretario general de la Confederación General del Trabajo, cargo desde el cual adquirió una fuerte proyección pública. Debió conducir la central obrera en un contexto de creciente conflictividad laboral y de profundas diferencias entre los distintos sectores del sindicalismo. Su gestión coincidió con debates sobre la relación entre la dirigencia gremial, el peronismo proscripto y las estrategias para lograr el regreso de Perón al país.
Durante la segunda mitad de la década de 1960 mantuvo posiciones cambiantes dentro del movimiento sindical. En algunos momentos respaldó iniciativas de negociación con las autoridades nacionales y, en otros, acompañó medidas de confrontación. Las diferencias con otros dirigentes, entre ellos Augusto Timoteo Vandor, reflejaron las tensiones existentes en el sindicalismo peronista respecto de la conducción política y los métodos de acción.
Luego del asesinato de Vandor, ocurrido en junio de 1969, pasó a ocupar un lugar aún más relevante dentro de los sectores identificados con el liderazgo histórico de Perón. En aquellos meses el escenario político argentino se encontraba marcado por la aparición de organizaciones armadas, el aumento de la violencia política y las disputas por la conducción del movimiento peronista, factores que incrementaban el riesgo para numerosas figuras públicas.
La noche del 27 de agosto de 1970 llegó en automóvil a su domicilio del barrio porteño de Belgrano. Al descender fue interceptado por un grupo de personas armadas que abrió fuego contra él. Las heridas provocadas por los disparos le ocasionaron la muerte en el lugar. El ataque generó una inmediata investigación policial y una amplia repercusión en los ámbitos sindical, político y periodístico.
Poco después del atentado, la organización Fuerzas Armadas Peronistas se adjudicó el asesinato mediante un comunicado en el que explicó los motivos de la acción. El delito ocurrió en un período caracterizado por el accionar de distintas organizaciones armadas y por una escalada de enfrentamientos políticos que afectaban a dirigentes sindicales, funcionarios, empresarios y miembros de las fuerzas de seguridad.
Su muerte tuvo un fuerte impacto en del movimiento obrero argentino y profundizó las tensiones existentes entre las diferentes corrientes del sindicalismo peronista. La investigación judicial se desarrolló en un contexto de elevada conflictividad política, mientras el nombre de José Alonso continuó formando parte de los estudios sobre la historia del sindicalismo argentino, la evolución de la Confederación General del Trabajo y la violencia política que caracterizó a fines de la década de 1960 y comienzos de la de 1970.
Ramírez de Velasco®


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