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| Madre de los que ya no se fabrican |
Mayúsculas, cepas, pedigrís, sombreros y otras extravagancias para exagerar virtudes perfectamente ordinarias
De un tipo dicen que es un señor, pero un señor con mayúsculas, no cualquier cosa, ¿eh? Y uno piensa en qué momento cambiaron los sustantivos comunes para convertirse en propios. No faltará quizás el que replique: "Sí, es un señor con todas las letras". Claro, porque si no sería un sñor o un ñor o cualquier otra combinación. O dicen que la palabra le queda chica, como si señorón fuera más que señor, o hubiera que inventar algo distinto como "señor elevado a la tercera potencia".Por otra parte, están los que agregan "pero de los de antes", como si la condición de señor hubiera alcanzado su apogeo en alguna época y después empezara a fabricarse peor. Otros establecen categorías superiores como "es un caballero, más que un señor" y dan pie a pensar dónde dejó el flete o por qué no usa espuelas.También está el de verdad que hace buscar en la memoria dónde están los de mentira y por qué no se los nombra así. Por caso: "Allá viene Cacho, un señor de verdad, con su hermano Francisco, que es señor, pero de mentira".
O el otro, nombrado como "señor—señor", que es casi como señor multiplicado por dos, pero sigue siendo uno solo. Y el de pura cepa, como si fuera sólo Malbec, nada de andar mezclándolo con uva chinche o borgoña. No olvidar al que de lejos se le nota que es un señor, como si viniera con una lucecita encendida encima de la cabeza. Y el de raza, como si hubiera otros que no tienen pedigrí. Esos vienen con un registro genealógico de cortesía.
No olvide a los que no son por partes sino todo un señor, desde la coronilla hasta la punta del dedo gordo del pie (una hormiga es toda una hormiga, un rascacielos es todo un rascacielos, un árbol es todo un árbol y así hasta el infinito que, dicho sea de paso, es todo un infinito). Este es, redondamente, el famoso señor de la cabeza a los pies o por los cuatro costados.
Y el que es nada más y nada menos que un señor, y ahí uno dice: "¡¡Uhá!?, si no es más ni menos, entonces es igual". Está, cómo no, el que no se sabe cómo es, pero actúa como un señor, es decir, como si fuera. El que no le alcanza con la sola palabra y es también un señor, pero de palabra.
¿Y qué me dice del señor para sacarse el sombrero para nombrarlo? Pero ahora nadie usa sombrero, toda una complicación. Y están los señores que ya no se fabrican (imagine a la madre como algo con tornillos, tuercas y engranajes raros).
Y está el "amo y señor", pero ese merece quizás otra lista.
Juan Manuel Aragón
A 28 de agosto del 2026, en Pozo Dulce. Armando la carpa.
Ramírez de Velasco®


Y ni hablar del señor "hecho y derecho", aunque conozco algunos torcidos.también..
ResponderEliminarO el que es un señor "y punto", que vendría a ser uno al final de una oración?.
😊😂👌
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