Ilustración Homero Manzi ¡Añatuya es un lugar que jamás podré olvidar porque al fin es Aña ... mía ... ! Tras un verde ventanal, junto al mismo algarrobal conocí la luz del día. ¡Qué aromado es su polear ...! ¡Y qué verde su alfalfar ...! ¡Y qué roja su sandía ...! Y qué triste es el cantar de la urpila del lugar, cuando está muriendo el día ...! ¡Añatuya ...! ¡Cómo arrulla tu recuerdo volvedor ...! ¡Cómo duelen tu horizonte, tus senderos y tu monte, cuando evoca el corazón ...! ¡Añatuya...! ¡Cómo arrulla tu recuerdo volvedor...! En el alto, el quebrachal y el ranchito y el corral y las frutas del estío. Y en el campo, el trebolar, que la oveja va a triscar cuando ya ha bajado el río. En el monte está el tunal, la algarroba y el vinal y las garras de las breñas. Y en el bajo está el jagüel donde beben en tropel, las haciendas lugareñas. Añatuya... ¡Cómo arrulla tu recuerdo volvedor! Ramírez de Velasco®
Cuaderno de notas de Santiago del Estero