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| El gaucho Antonio Rivero |
El 26 de agosto de 1833 Antonio Rivero se levanta contra las autoridades inglesas en las islas Malvinas
El 26 de agosto de 1833 se produjo en Puerto Soledad, en las islas Malvinas, un levantamiento encabezado por el gaucho Antonio Rivero contra las autoridades establecidas tras la ocupación británica de ese año. La sublevación terminó con la muerte de varios administradores y empleados de la colonia y dio paso a varios meses durante los cuales los rebeldes permanecieron en distintos sectores de las islas hasta ser capturados por fuerzas británicas.El año comenzó con un cambio decisivo en la situación política del archipiélago. El 3 de enero de 1833, una fuerza naval británica llegó a Puerto Soledad y exigió el retiro de las autoridades argentinas. La pequeña guarnición se embarcó rumbo al continente, mientras la población civil continuó desarrollando sus actividades habituales.Permanecieron en el asentamiento peones rurales, cazadores de ganado cimarrón, trabajadores dedicados a la explotación de cueros y algunos colonos. Muchos dependían económicamente de la administración establecida por el comerciante francés Luis Vernet, cuyos representantes continuaban organizando las tareas productivas pese al cambio de autoridad.
Fue entonces que surgieron conflictos laborales y económicos. Existían reclamos por salarios impagos y por la entrega de vales que sólo podían utilizarse en el almacén de la colonia. Las dificultades para obtener dinero en efectivo y las condiciones de trabajo alimentaron el malestar entre varios peones, entre ellos Antonio Rivero.
Durante la madrugada del 26 de agosto, Rivero y un reducido grupo de compañeros iniciaron la sublevación. Armados con facones, boleadoras y algunas armas de fuego atacaron distintos puntos del establecimiento. Murieron el administrador interino Juan Simón Brisbane, el capataz Juan Antonio Vehingar y otros empleados vinculados a la conducción de la colonia.
Tras los ataques, los sobrevivientes buscaron refugio en sectores cercanos a la costa y posteriormente fueron auxiliados por embarcaciones que recalaban en el lugar. Los rebeldes permanecieron en el interior de las islas; aprovecharon su conocimiento del terreno y la abundancia de ganado para sostenerse durante varios meses.
La presencia británica en Puerto Soledad era reducida y no pudo controlar de inmediato la situación. Recién a comienzos de 1834 llegaron nuevas fuerzas para restablecer el orden. Se organizó entonces una persecución que concluyó con la captura de Rivero y de los demás participantes en el levantamiento.
Fueron trasladados primero a bordo de un buque británico y luego llevados a Inglaterra con la intención de someterlos a juicio. Sin embargo, las autoridades judiciales determinaron que los hechos habían ocurrido fuera de la jurisdicción penal británica vigente en ese momento, por lo que el proceso no llegó a realizarse.
Después de esa decisión fueron enviados nuevamente al Atlántico Sur. Las fuentes históricas no coinciden plenamente sobre el destino posterior de Antonio Rivero. Algunos documentos sostienen que regresó al Río de la Plata, mientras otros indican que continuó vinculado a actividades rurales sin dejar registros precisos sobre sus últimos años.
Con el paso del tiempo, el episodio fue objeto de distintas interpretaciones históricas. Mientras algunos investigadores lo describen como una protesta originada por conflictos laborales y condiciones económicas, otros lo presentan como un acto de resistencia frente a la ocupación británica iniciada en enero de 1833, basándose en documentos, testimonios y estudios publicados en diferentes épocas.
Ramírez de Velasco®


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