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1959 CALENDARIO NACIONAL Cómet

En la pista

El 2 de marzo de 1959 llega a la Argentina el primer Cómet 4 de Aerolíneas Argentinas, más velocidad, alcance y confort

El 2 de marzo de 1959 llegó a la Argentina el primer avión Cómet 4 para Aerolíneas Argentinas, marcando un hito en la historia de la aviación comercial nacional y consolidando la modernización de la flota con tecnología británica de última generación. Fue un avance significativo en velocidad, alcance y confort para los pasajeros, inaugurando una nueva etapa en los vuelos internacionales desde Buenos Aires hacia destinos de América y Europa.
El avión, desarrollado por la firma británica de aviones De Havilland, era un reactor de fuselaje estrecho que permitía alcanzar velocidades de hasta 965 kilómetros por hora, notablemente superiores a los aviones de hélice de la época. La aeronave contaba con capacidad para alrededor de 74 pasajeros, distribuida en dos clases, ofreciendo un interior más silencioso y estable que sus predecesores.
La unidad traída a la Argentina se incorporó a los vuelos de cabotaje y, progresivamente, a las rutas internacionales, comenzando por Montevideo y Santiago de Chile, y proyectando enlaces directos con Río de Janeiro y São Paulo. Aerolíneas Argentinas buscaba con esto reducir los tiempos de viaje y mejorar la competitividad frente a otras aerolíneas de la región y del mundo.
La operación de los Cómet 4 exigió la adaptación de la infraestructura de aeropuertos y la capacitación del personal técnico y de vuelo. Ingenieros británicos colaboraron con técnicos locales para familiarizarlos con los sistemas de turbinas y control, mientras que pilotos recibieron entrenamiento especializado en simuladores y vuelos de prueba.
El avión incorporaba innovaciones en seguridad, incluyendo sistemas automáticos de alerta y redundancia en los motores, diseñados para minimizar riesgos ante fallas mecánicas. Su rendimiento en altitud y eficiencia de combustible permitía mantener vuelos más largos con menor consumo, característica clave para vuelos internacionales de larga distancia.
La llegada fue cubierta por la prensa local y extranjera, destacando la modernización de la aviación argentina y la imagen de Aerolíneas como una compañía de vanguardia en América del Sur. Fotografías del aterrizaje en el Aeropuerto de Ezeiza mostraban la silueta del avión con su distintivo diseño cónico y alas ligeramente inclinadas, símbolo de progreso tecnológico.
El primer vuelo comercial en rutas argentinas se realizó pocas semanas después de su arribo, con una tripulación mixta de pilotos argentinos y expertos británicos. Los pasajeros destacaron la rapidez del trayecto y el confort del interior, con asientos más amplios y menor vibración que los modelos anteriores.
En los años siguientes, la incorporación de más unidades de este avión permitió ampliar frecuencias y reducir los tiempos de conexión con destinos europeos como Londres y Roma, consolidando la posición de Aerolíneas Argentinas como referente regional en transporte aéreo moderno. La compañía estableció además programas de mantenimiento y actualización tecnológica que aseguraban la operatividad de los reactores durante toda su vida útil.
La aeronave también impulsó el desarrollo de normas de seguridad aérea en el país, promoviendo inspecciones más rigurosas, capacitación continua del personal y modernización de los sistemas de comunicación y control de tráfico aéreo en los aeropuertos.
Durante la década siguiente, el Cómet 4 se mantuvo como un símbolo de la modernización de la aviación argentina, operando más de 150.000 horas de vuelo en rutas domésticas e internacionales. Su legado técnico y operativo sentó las bases para la introducción de aviones más grandes y rápidos, como los Boeing 707, que continuaron la expansión de Aerolíneas Argentinas en el orden mundial.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Me alegra que no hayan tenido inconvenientes con lo Comet 4. Porque después de determinadas horas de vuelo, empezaron a reventarse. Abrazo grande Juan Manuel!!!

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  2. La historia de esos aviones fue trágica, por la cantidad de accidentes que causaron. Cuando comenzaron a ocurrir desintegraciones en pleno vuelo se estudió el fuselaje con pruebas de compresión y descompresión sucesivas hasta que se detectó que se formaban grietas de fatiga de metal en las esquinas de las ventanillas.
    Resultó que para lujo y confort se diseñaron las ventanillas cuadradas y demasiado grandes, lo que causaba concentración de tensiones en una zona debilitada del fuselaje con la acumulación de ciclos de presurización y despresurización en cada vuelo.
    La inserción de las turbinas dentro del cuerpo de las alas fue otra causa de inestabilidad del vuelo que afectaba el desempeño de las naves.
    Esos hallazgos hicieron que se las sacara de servicio para siempre.
    Hoy los aviones tienen ventanillas ovaladas y las turbinas en soportes por delante de la línea de las alas.

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