| El Sol enfurecido |
El 23 de julio de 2012 se produce en el Sol una de las tormentas solares más intensas de la era moderna
El 23 de julio de 2012 se produjo en el Sol una de las tormentas solares más intensas registradas en la era moderna. Se detectó la eyección de una masa coronal excepcionalmente grande que atravesó la órbita terrestre apenas nueve días después de que la Tierra hubiera pasado por esa posición, evitando un impacto que habría generado daños estimados en más de tres billones de dólares en infraestructuras eléctricas globales y una recuperación de casi una década.La eyección de masa coronal surgió de la región activa 1520 del Sol, ubicada en su hemisferio occidental solar. Se trató en realidad de dos CMEs lanzadas con apenas 10 a 15 minutos de diferencia, que se combinaron en una estructura aún más poderosa gracias a que una eyección anterior había despejado el camino en el medio interplanetario.La velocidad de la eyección alcanzó entre 2.500 y 3.000 kilómetros por segundo, más del triple de lo habitual en este tipo de lanzamientos. Esta rapidez excepcional permitió que la nube de plasma y campo magnético cruzara la distancia desde el Sol hasta la órbita terrestre en poco más de un día.
La tormenta fue detectada y medida en detalle por la sonda STEREO-A de la NASA, que estaba en el lugar preciso por donde pasó la eyección. Los instrumentos registraron un campo magnético de intensidad extrema y una orientación sur que, de haber impactado la magnetosfera terrestre, habría provocado una tormenta geomagnética de gran magnitud.
Científicos como Daniel Baker de la Universidad de Colorado compararon su potencia con el evento Carrington de 1859, uno de los más intensos de la historia observada. Las estimaciones indicaron que un impacto directo habría generado un *índice Dst de alrededor de -1.200 nT, muy superior al de tormentas geomagnéticas modernas conocidas.
De haber alcanzado la Tierra, la tormenta habría inducido corrientes geomagnéticas intensas en las redes eléctricas terrestres. Estos flujos habrían saturado y dañado transformadores de alto voltaje en múltiples continentes, provocando apagones masivos y prolongados. Satélites en órbita habrían sufrido fallos en sistemas electrónicos y paneles solares. Las comunicaciones, el GPS, las redes de datos y los sistemas de navegación aérea y marítima habrían quedado gravemente afectados durante períodos extensos.
Los costos económicos proyectados por estudios posteriores alcanzaron entre 2 y 3 billones de dólares en Estados Unidos y el resto del mundo, considerando la destrucción de infraestructuras críticas y la paralización de actividades económicas. La reparación de transformadores de gran tamaño, muchos de ellos fabricados bajo pedido, habría demandado años.
La recuperación total de los sistemas eléctricos y tecnológicos se estimó en un plazo de cuatro a diez años, con disrupciones en el suministro de agua potable, transporte, atención médica y servicios básicos derivados de la dependencia eléctrica generalizada.
La eyección paó a unos 2,6 millones de kilómetros de la posición que ocupaba la Tierra, una distancia equivalente a unas siete veces la que separa nuestro planeta de la Luna, en un momento en que el Sol rotaba sobre su eje cada aproximadamente 25 días.
*Disturbance Storm Time. Es el “termómetro” de las tormentas que sacude el campo magnético terrestre cuando llega una gran nube de plasma del Sol. Un valor de -1.200 nT indicaría una de las tormentas más poderosas registradas en la historia moderna. De la que zafamos, ¿no?
Ramírez de Velasco®

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