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1910 ALMANAQUE MUNDIAL Rousseau

Autorretrato en un tigre

El 2 de septiembre de 1910 muere Henri Rousseau, pintor autodidacta que había sido empleado de la administración de aduanas


El 2 de septiembre de 1910 murió Henri Rousseau en París. Fue el pintor autodidacta que había llegado a los salones de arte después de trabajar durante más de dos décadas como empleado de la administración de aduanas. Nacido en Laval en 1844, comenzó a pintar seriamente alrededor de los cuarenta años y se retiró de su empleo en 1893 para dedicarse por completo a la pintura. Conocido como "el aduanero Rousseau", expuso desde 1886 en el Salón de los Independientes y terminó relacionándose con Picasso, Apollinaire y otros artistas de la vanguardia parisina. Había nacido el 21 de mayo de 1844 en Laval, en el seno de una familia modesta.
Cursó estudios secundarios y trabajó inicialmente en un despacho de abogados antes de incorporarse al Ejército francés. En 1868 se instaló en París para sostener a su madre, viuda, y al año siguiente comenzó a trabajar en el servicio municipal encargado del cobro de los derechos sobre las mercancías que ingresaban a la capital. Desde 1871 desempeñó esa función en una oficina situada en las afueras de París.
De aquel empleo surgió el sobrenombre con el que sería conocido. "Le Douanier", literalmente "el aduanero", fue una denominación humorística que aludía a su trabajo como recaudador, aunque técnicamente no pertenecía al cuerpo de aduanas. Durante años combinó aquella ocupación burocrática con su afición por el dibujo y la pintura. En 1884 obtuvo autorización para copiar obras en los museos nacionales y pasó largas horas estudiando y reproduciendo pinturas de los maestros antiguos.
No recibió formación académica como pintor. Comenzó a dedicarse con mayor intensidad al arte durante la década de 1880 y presentó sus primeras obras en el Salón de los Independientes a partir de 1886. Aquella exposición, creada precisamente para permitir la participación de artistas sin pasar por el sistema oficial de selección, se convirtió en uno de sus principales espacios de exhibición. Allí mostró paisajes, escenas urbanas, retratos y composiciones cada vez más alejadas de las convenciones académicas.
En 1893 abandonó definitivamente su empleo para convertirse en pintor a tiempo completo. Tenía entonces 49 años, sin una posición económica holgada. Para obtener ingresos recurrió también a diversas actividades, mientras continuaba trabajando en sus cuadros. Su pintura se caracterizó por figuras de contornos definidos, superficies planas, perspectivas poco convencionales y una minuciosa atención a cada elemento de la composición.
Durante esos años aparecieron algunas de las escenas que terminarían asociándose de inmediato con su nombre. Pintó calles, jardines, retratos y paisajes, pero también comenzó a desarrollar sus grandes composiciones selváticas. La gitana dormida, realizada en 1897, mostró a una mujer tendida sobre un paisaje nocturno mientras un león se acercaba a ella. La escena combinaba una iluminación fantástica con una representación deliberadamente rígida y silenciosa de los personajes.
Las selvas de Rousseau no procedían de viajes a países tropicales, aunque durante años circularon historias que le atribuían experiencias en lugares exóticos. Nunca había estado en una selva. Para construir aquellas vegetaciones recurrió a las imágenes de libros, revistas y postales, además de observar plantas y animales en el Jardín de Plantas de París, su zoológico y las exposiciones universales celebradas en la capital. De esas fuentes surgieron sus espesuras pobladas de hojas, flores, animales y figuras humanas.
En 1907 pintó La encantadora de serpientes, una escena nocturna en la que una figura toca una flauta mientras una serpiente se desliza entre una vegetación exuberante. Al año siguiente, Pablo Picasso organizó en su estudio del Bateau-Lavoir un banquete en su honor. Asistieron artistas y escritores como Guillaume Apollinaire, Georges Braque, Marie Laurencin y Gertrude Stein. Aquella reunión mezcló la celebración artística con el tono festivo y provocador propio de los círculos de la vanguardia parisina.
En 1910 presentó El sueño en el Salón de los Independientes. La enorme composición mostraba una mujer desnuda recostada sobre un diván en medio de una selva, rodeada de animales y vegetación, mientras un músico tocaba una flauta. Ante las preguntas sobre la presencia del mueble en semejante escenario, explicó que la mujer soñaba que había sido transportada a la selva mientras escuchaba al músico. Fue su última gran pintura selvática.
El 2 de septiembre de 1910, a los 66 años, murió en París. Había pasado de empleado municipal a pintor profesional sin haber recibido enseñanza artística formal y había expuesto durante casi un cuarto de siglo en el Salón de los Independientes. En sus últimos años ya contaba con el reconocimiento de algunos artistas y escritores de la vanguardia, aunque su situación económica continuaba siendo precaria. Había dejado terminadas algunas de sus obras más conocidas, incluida El sueño, presentada pocos meses antes de su muerte.
Ramírez de Velasco®

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