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SALIDA Antes del portazo

Ilustración

En la escena que sigue, los gestos mínimos y los objetos dicen más que cualquier explicación o reproche: léala y verá

"Tenemos que hablar", dice. Estaba por dormir. Dudo. Desde cuándo está pensando esas tres palabras: ¿en el verano, con esos repentinos desganos y dolores de cabeza?, ¿fue antes, cuando se le dio por fabricar esculturas en vidrio y la critiqué? ¿Quién es?, ¿lo conozco?
Recién me estoy avivando. No se la voy a hacer fácil, que diga lo que quiera, no voy a interrumpir. La miro, intento que mi cara sea inexpresiva. Se queja de la poca comunicación de los últimos tiempos. Y yo que creía que charlábamos mucho, sigo callado.
Insulta a dos o tres conocidos. Critica mi desorden, dejo todo tirado, no soy tu mucama, ¿sabías? Especula un momento al ver que no le respondo. Dejo que se embale. Total, ya perdí. Sigue con sus verdades de a puño.
Mañana las amigas le preguntarán, ¿y qué te decía?, responderá que nada. Llega: "Algún día te va a agarrar ternura". Después, el famoso "no sos vos, soy yo" y la yapa: "Ya vas a encontrar a otra que te merezca".
Uy, uy, uy, sabe que una amiga infiel me va a contar lo que falta.
Me avisa que preparó el bolso mientras yo miraba el partido. Pregunta qué hacemos con las cosas. Por primera vez digo algo: "Mañana vienes y te llevas lo que creas que es tuyo, lo que queda es mío". ¿Y el anillo? "Te lo he dado, es tuyo". ¿Los libros? No respondo. ¿Las cosas de la cocina?, ¿las sábanas y las colchas?, sigo callado.
Enfila para la puerta, se la abro. Pasa. Me mira. Sale a la calle decidida, arrastrando el bolso. Cierro la puerta. La vuelvo a abrir: "Rosita..." Se da vuelta, ¿qué pasa?, pregunta. "Por mí no te preocupes, no voy a estar todo el día. Antes de irte, limpia los zapatos en la alfombrita y dejá la llave en la alacena". ¿La vas a necesitar?
"Eso espero". Le digo, antes del portazo.
Es todo.
Juan Manuel Aragón
Martes 21 de abril del 2026, en Tinguilo. Viendo qué hacer.
Ramírez de Velasco®

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