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1946 ALMANAQUE BOLIVIANO Villarroel

Gualberto Villarroel

El 21 de julio de 1946 es colgado en un farol de La Paz, Gualberto Villarroel, presidente constitucional de Bolivia

El 21 de julio de 1946 fue colgado en un farol de la Plaza Murillo de La Paz el mayor Gualberto Villarroel. Era el presidente constitucional de Bolivia desde 1945 tras acceder al poder mediante un golpe de Estado en diciembre de 1943. Lo mataron tras una revuelta popular que asaltó el Palacio Quemado y terminó con su vida a los 37 años.
Nacido el 15 de diciembre de 1908 en Villa Rivero, provincia Punata de Cochabamba, Villarroel se formó en la Escuela Militar de Guerra y combatió en la Guerra del Chaco entre 1932 y 1935, donde participó en acciones como las de Cañada Strongest, Huirapitindi e Ibibobo.
Ascendido a capitán al finalizar el conflicto, se destacó como instructor militar y formó parte de la logia secreta Razón de Patria, conocida como RADEPA.
En diciembre de 1943, como mayor del ejército, encabezó el golpe que derrocó al presidente Enrique Peñaranda. Asumió primero como jefe de una junta militar de gobierno y luego, en 1944, como presidente provisional. La Convención Nacional de 1944 lo designó presidente constitucional para un período de seis años tras ascenderlo al grado de teniente coronel.
Su administración tuvo el respaldo del Movimiento Nacionalista Revolucionario y sectores militares reformistas. Impulsó medidas como la convocatoria del Primer Congreso Indigenal, leyes laborales y sociales, la creación de la Corporación Boliviana de Fomento y esfuerzos por la recuperación de recursos naturales.
Gobernó en un contexto de tensiones internas y acusaciones de autoritarismo. Durante su mandato se produjeron fusilamientos y ejecuciones sumarias sin juicio previo que generaron fuerte descontento en sectores opositores, estudiantes, maestros y clases medias. La inflación, la escasez y el paro obrero agravaron la situación política en La Paz a mediados de 1946.
El 21 de julio de 1946, tras varios días de protestas violentas iniciadas por una huelga de maestros y estudiantes, una multitud enardecida tomó el control de la Plaza Murillo y sitió el Palacio Quemado. Las fuerzas militares terminaron por no defender el régimen y algunos soldados se unieron a los insurrectos.
Villarroel redactó su renuncia alrededor de la una y media de la tarde y la entregó al comandante en jefe del ejército, pero la turba ya había desbordado los controles. Durante el asalto al palacio, el presidente fue hallado y abatido en su interior. 
Su cuerpo fue arrojado por una ventana hacia la calle Ayacucho. Una vez en la calle, la multitud arrastró el cadáver, lo despojó de sus ropas y lo golpeó y apuñaló. Casi desnudo, fue colgado de un poste de luz en la Plaza Murillo. Junto a él terminaron colgados el capitán Waldo Ballivián, su edecán, y Luis Uría de la Oliva, su secretario privado.
En otro punto cercano, el periodista Roberto Hinojosa, director del periódico Cumbre, también fue asesinado y exhibido. La escena recordó el linchamiento público de Benito Mussolini ocurrido un año antes. Max Toledo, director general de Tránsito y miembro de la logia RADEPA, fue igualmente muerto en las inmediaciones de la Plaza San Pedro.
Estos acontecimientos pusieron fin abrupto al gobierno de Villarroel, cuyo cuerpo permaneció expuesto públicamente antes de ser enterrado en el Cementerio General de Cochabamba.
Ramírez de Velasco®

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