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MARIPOSA El temblor del aire

"Paisaje", de Raúl Cisterna

"Buscaba una señal concreta que indicara que el mundo conocido estaba por mandarse a mudar"

Hubo un aleteo de mariposa que me avisó que aquello estaba por cambiar. Cuando llegué, como todos los años, revisé los alrededores para ver si había algo fuera de lugar. Los viejos caminos eran los mismos, igual que los vecinos, nada hacía mella en el ser fundamental del paisaje. Seguía teniendo mi apero para ensillar, la caña hueca continuaba rechinando como siempre en el patio y a la siesta con el calor las chapas se estiraban para sonar como si alguien caminara por el techo. Sin embargo, sospechaba que algo andaba cerca.
Era un tiempo que iba a terminar indefectiblemente, por eso, con temor, siempre que volvía, salía a comprobar que todo seguía en su justo lugar. El pueblo estaba como siempre: unas casas aquí, un bosquecito en el medio y otras más allá y salvo el camino principal, entre unas y otras había un sendero trajinado por la hacienda, las cabras, los sulkys, los cristianos. Los amigos estaban un año más viejos, algunos se habían casado, otros se habían ido a vivir a la ciudad, nada del otro mundo. Ese año tenía un nuevo caballo, pero a tener cada tanto uno nuevo me venía acostumbrando de chico, principalmente porque duran menos que uno.
Creo que conversé de esto en la mesa, con la familia. Uno de mis hermanos, José, me dijo que estaba equivocado. Que el cambio ya era sospechoso en el ambiente. Bueno, sí, pero yo buscaba una señal concreta que indicara que el mundo conocido estaba por mandarse a mudar. Me pidió que lo acompañara al día siguiente al pueblo.
Fuimos por el camino del monte que bordeaba un viejo potrero y llegaba a las casas por detrás, digamos. Encaramos hacia el almacén. El dueño era un viejo amigo de mi abuelo, familias conocidas desde varias generaciones. José me señaló un perro. El viejo se dio cuenta y explicó con mucha vergüenza, que la mujer se había encaprichado con tener uno. “¿Buscabas un temblor en el panorama?”, preguntó José señalándome con los ojos el animalito, lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Respondí que lo había notado.
Ahora el pueblo tiene televisión por cable, barrios nuevos, rotisería y hasta una rotonda en la entrada. ¿Sabe cuál fue la primera señal? ¡Jué pucha!, el perro aquel tenía un moño en la cabeza.
¡Un moño rosado!
Juan Manuel Aragón
A 21 de julio del 2026, en el Deán. Preparando chupín de bagre.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Cristian Ramón Verduc21 de julio de 2026 a las 9:54

    "Mi tierra, te están cambiando, o te han disfrazao, que es pior..." (Atahualpa Yupanqui).

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