![]() |
| Ejecutados en la guillotina |
El 5 de septiembre de 1793, la Convención Nacional francesa pone en marcha el régimen del Terror y encarcela y ejecuta a miles de personas
El 5 de septiembre de 1793, la Convención Nacional francesa puso en marcha el régimen conocido como el Terror, una política de excepción aplicada en medio de la guerra exterior, las rebeliones internas y la crisis económica que atravesaba la Revolución. Durante los meses siguientes se reforzaron los poderes de los organismos revolucionarios, se ampliaron las persecuciones contra los considerados enemigos de la República y miles de personas fueron encarceladas y ejecutadas.La situación de Francia era particularmente grave. Desde comienzos de ese año, la joven República combatía contra una coalición de monarquías europeas integrada, entre otros Estados, por Austria, Prusia, Gran Bretaña, España y las Provincias Unidas. En varios frentes, los ejércitos franceses habían sufrido derrotas y algunas zonas del territorio nacional se encontraban amenazadas por las fuerzas enemigas.A la guerra exterior se sumaban los levantamientos internos. La rebelión de la Vendée, iniciada en marzo de 1793, enfrentó a las tropas republicanas con campesinos, nobles y sectores católicos, contrarios a las medidas revolucionarias y a la política antirreligiosa de París. También se produjeron insurrecciones federalistas en ciudades como Lyon, Marsella, Burdeos y Tolón.
En París, la escasez de alimentos y el aumento de los precios alimentaban el descontento popular. Los sans-culottes, sectores radicalizados de las clases populares, reclamaban medidas contra los acaparadores y especuladores, además de una persecución más severa contra quienes consideraban enemigos de la Revolución. Las jornadas de movilización y las presiones sobre la Convención aumentaron durante el verano de 1793.
El 5 de septiembre, grupos de manifestantes acudieron a la sede de la Convención Nacional para exigir medidas extraordinarias. Bajo esa presión, los diputados adoptaron decisiones destinadas a organizar una política de defensa revolucionaria y reforzar los mecanismos ya creados durante los meses anteriores. La expresión "poner el Terror a la orden del día" quedó asociada a aquella jornada y a las medidas que comenzaron a aplicarse.
El Comité de Salvación Pública, creado en abril, adquirió progresivamente una influencia decisiva sobre la conducción política y militar del país. Integrado por dirigentes revolucionarios, entre ellos Maximilien Robespierre, coordinó la defensa nacional y supervisó numerosas medidas de excepción. Junto al Comité de Seguridad General, intervino en la vigilancia, las detenciones y la persecución de los sospechosos.
La organización del Terror se completó con disposiciones aprobadas durante los meses siguientes. La Ley de Sospechosos, sancionada el 17 de septiembre de 1793, facilitó la detención de quienes fueran considerados enemigos de la libertad o de la República. Prisiones de París y de otras ciudades comenzaron a recibir a miles de detenidos pertenecientes a distintos sectores sociales y políticos.
Los tribunales revolucionarios adquirieron un papel central en aquel sistema. El Tribunal Revolucionario de París, creado en marzo de 1793, juzgó a numerosos acusados de conspiración, traición y actividades contrarrevolucionarias. Entre los procesados y ejecutados estuvieron María Antonieta, antiguos dirigentes girondinos, el periodista Jacques-René Hébert y, posteriormente, Georges Jacques Danton.
La política del Terror se intensificó durante 1794. La Ley del 22 de Pradial, aprobada el 10 de junio de ese año, simplificó los procedimientos del Tribunal Revolucionario y redujo las posibilidades de defensa de los acusados. Entre junio y julio aumentó considerablemente el número de condenas a muerte dictadas en París, mientras continuaban las represiones en diversas regiones francesas.
La caída de Maximilien Robespierre, arrestado el 27 de julio de 1794, puso fin a la etapa conocida como el Gran Terror. Fue ejecutado al día siguiente junto con varios de sus colaboradores. La reacción posterior llevó a la liberación de numerosos detenidos, a la reducción de las facultades de los organismos revolucionarios y a la modificación de las políticas de excepción que habían dominado Francia desde septiembre de 1793.
Ramírez de Velasco®


Comentarios
Publicar un comentario