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ESPEJISMO Después del primer chorro

Árabe con huríes reales

Hacerse inmensamente rico no siempre alcanza para olvidar ciertas costumbres que se llevan muy adentro

Nos volveremos finos el día en que hallen petróleo en los ardientes saladillos santiagueños. Detrás de los jumiales se levantarán las torres buscando el oro negro y en las ciudades correrán ríos de bebidas espirituosas festejando el hallazgo. Es posible que hasta se nos dé por usar turbantes y anteojos negros cuando viajemos a Buenos Aires en limusina. En vez de hacer empanadas, nuestras mujeres encargarán que las traigan de Tucumán, porque será mucho trabajo hacer el relleno, tornear la masa, repulgar y hornear.
Los faroles de la plaza Libertad serán de bruñido bronce y todas las tardes en la retreta, la Orquesta Filarmónica de Londres interpretará obras de Beethoven o los Niños Cantores de Viena deleitarán a la audiencia entonando la conocidísima canción que empieza diciendo “Lebe Schwester tanz mit mir // Es tanzt ein bibabutzemann…”.
Dejaremos el vino en cajita y nos dedicaremos a los varietales más famosos del mundo, y no nos privaremos de la alta cocina mediterránea con aceite de oliva y espárragos. Nos daremos todos los gustos de nuevo rico que se dan los jeques árabes, como traer un iceberg de la Antártida, para exponerlo en el parque Aguirre. Cada vez que se haga agua, haremos acarrear otro, sólo para refrescarnos en las noches, cuando salimos con la familia a instalar las reposeras bajo las casuarinas.
Las tortas serán solamente de frutillas bien maduras y el agua para el mate será embotellada especialmente para nosotros en vertientes purísimas de los Andes, en Mendoza.
Si nos da el cuero es probable que hagamos realidad el viejo sueño de ponerle una cúpula de vidrio a la plaza Libertad y así instalar un aire acondicionado gigante. Una maravilla de la ingeniería eléctrica que vendrán a ver de cerca técnicos extranjeros.
Ah, si un día los santiagueños nos ganásemos una tómbola así, lo que sería nuestra vida, ¿no? Un sinfín de placeres, uno tras otro, un Edén en la Tierra, la soñada Sodoma y Gomorra de los espíritus hedonistas, el paraíso árabe de las cien mil huríes del Profeta.
Tal vez en las noches sin luna, extrañaríamos un poco estos días que ahora llevamos, sentados bajo el algarrobo del patio de la casa de los viejos, mirando pasar la vida como un sueño atroz que les sucedió a otros y que nunca pisó este suelo.
Juan Manuel Aragón
A 23 de julio del 2026, en Finca Los Ralos. Pasando la rastra.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Bueno.....todavía no tendremos el petróleo, pero nuestro gobierno visionario ya puso las palmeras, que no?
    Así vamos preparando el escenario para cuando ocurra.
    Un par de aclaraciones, ya que estamos.
    No instalaríamos un aire acondicionado gigante, sino un "acondicionador de aire", en todo caso, o un climatizador. El aire no se instala.
    Por otra parte, el sueño atroz del petróleo abundante le habrá tocado a otros, pero a Santiago le han tocado muchas cosas mejores que a ciertos lugares del mundo donde la vida es realmente atroz.

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