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1845 CALENDARIO NACIONAL Rivadavia

Bernardino Rivadavia

El 2 de septiembre de 1845 muere Bernardino Rivadavia, primer presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata


El 2 de septiembre de 1845 murió en Cádiz Bernardino de la Trinidad González Rivadavia y Rivadavia, primer presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, después de casi dos décadas de exilio. Había nacido en Buenos Aires en 1780 y alcanzó el centro del poder durante la década de 1820, primero como ministro de Martín Rodríguez y luego como presidente. Impulsó reformas administrativas, educativas, financieras y religiosas, pero también contrajo el empréstito con la casa Baring Brothers, promovió la enfiteusis y sostuvo un proyecto centralista que encontró la resistencia de las provincias.
Había participado en la defensa de Buenos Aires durante las invasiones inglesas y se incorporó tempranamente a la política revolucionaria. En 1811 fue secretario del Primer Triunvirato, desde donde intervino en decisiones de gobierno, finanzas, ejército y relaciones exteriores.
Después de su caída viajó a Europa en misión diplomática y permaneció allí varios años. Conoció las ideas políticas y económicas que circulaban en Gran Bretaña y Francia y trató con figuras vinculadas a las corrientes liberales y reformistas de la época.
En 1821 regresó a Buenos Aires y el gobernador Martín Rodríguez lo designó ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores. Desde ese puesto desplegó un programa de transformaciones que incluyó la reforma administrativa, militar y religiosa. Se reorganizó la educación pública, se impulsó la Universidad de Buenos Aires, se creó el Colegio de Ciencias Morales y se establecieron nuevas instituciones culturales. También se sancionó una reforma electoral que amplió considerablemente el universo de votantes masculinos para la época.
La reforma religiosa provocó una de las mayores controversias de su administración. Se suprimieron órdenes religiosas y se eliminaron fueros eclesiásticos, mientras diversas propiedades de comunidades religiosas pasaron al control estatal. También se modificaron instituciones vinculadas a la Iglesia y se fortaleció la autoridad civil sobre asuntos que hasta entonces habían permanecido bajo jurisdicción eclesiástica. Esas medidas eran parte de un programa liberal que pretendía transformar profundamente la sociedad porteña y reducir la influencia de la Iglesia.
La cuestión financiera ocupó otro lugar central. En 1822, durante su ministerio, se autorizó la contratación de un empréstito externo y en 1824 se concretó la operación con Baring Brothers por un millón de libras esterlinas. Los fondos debían destinarse originalmente a obras públicas, entre ellas el puerto de Buenos Aires, provisión de agua y establecimientos en la frontera. El préstamo funcionó como instrumento de penetración financiera británica y una parte considerable del dinero no llegó jamás a Buenos Aires.
La garantía del empréstito estuvo vinculada a las tierras y rentas públicas. Para impedir su enajenación mientras permanecieran hipotecadas, se recurrió al régimen de enfiteusis, mediante el cual particulares podían ocupar tierras estatales a cambio de un canon. El sistema terminó favoreciendo la concentración territorial porque grandes extensiones quedaron en manos de pocos beneficiarios mediante cánones reducidos. Esta política se relacionó con el endeudamiento y con la formación de una estructura económica dependiente del capital británico.
En febrero de 1826 el Congreso creó el Poder Ejecutivo permanente y designó a Rivadavia presidente. Asumió el 8 de febrero y procuró organizar un Estado nacional desde Buenos Aires. Se nacionalizó el empréstito Baring, se creó el Banco Nacional y se impulsó una Constitución de carácter unitario. La capitalización de Buenos Aires, además, colocó bajo autoridad nacional a la ciudad y una parte importante de sus recursos, medida que provocó resistencia incluso entre sectores porteños.
La guerra contra el Imperio del Brasil complicó todavía más aquella experiencia. El conflicto por la Banda Oriental exigió recursos militares y financieros mientras las provincias rechazaban el esquema centralista. La Constitución de 1826 fue resistida por los gobiernos provinciales y por dirigentes federales que defendían sus autonomías. La negociación de paz con Brasil, que terminó reconociendo la independencia de la Banda Oriental, agravó la crisis política. Rivadavia quedó cada vez más aislado y presentó su renuncia el 27 de junio de 1827.
Después de abandonar la presidencia se retiró de la vida política y marchó a Europa. Regresó al Río de la Plata en 1834 con intención de responder a las acusaciones formuladas contra él, pero el gobierno de Buenos Aires le impidió desembarcar. Se instaló entonces en Uruguay, primero en Mercedes y luego en Colonia, donde se dedicó a actividades rurales y a la apicultura. La presión política volvió a obligarlo a abandonar el territorio y pasó posteriormente por Santa Catalina y Río de Janeiro.
En 1842 marchó a España y se estableció en Cádiz. Allí vivió sus últimos años alejado de la política rioplatense. Murió el 2 de septiembre de 1845, a los 65 años, después de haber pasado sus últimos años en el exilio. En su testamento había expresado que no deseaba que sus restos fueran enterrados en Buenos Aires ni en Montevideo; sin embargo, fueron repatriados en 1857 y trasladados posteriormente al mausoleo levantado en su memoria en la Plaza Miserere.
Ramírez de Velasco®

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