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Mostrando las entradas etiquetadas como Navales

1753 CALENDARIO NACIONAL Liniers

Santiago de Liniers El 25 de julio de 1753 nace Santiago Antonio María de Liniers y Bremond, militar de origen francés que sirve a la Corona española El 25 de julio de 1753 nació Santiago Antonio María de Liniers y Bremond en Niort, Francia. Fue un militar de origen francés que sirvió a la Corona española y alcanzó el cargo de virrey del Río de la Plata. Vio la luz en una familia noble del Poitou quien lego participó en campañas navales transatlánticas, defendió Buenos Aires durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807, ocupó altos puestos administrativos en el virreinato y recibió el título de conde de Buenos Aires por sus acciones. Era hijo de Jacques Joseph Louis de Liniers y de una familia aristocrática sin gran fortuna. Inició su carrera militar en Francia como miembro de la Orden de San Juan. Gracias al Pacto de Familia entre las coronas borbónicas, pasó al servicio de España y se incorporó a la Real Armada en Cádiz en 1775 con el grado de subteniente. En 1776 viajó por primera...

ROMA El dios que dobla el hierro

Algo no sale bien Cincuenta mil personas aguardan la sangre que les entregará Júpiter mismo, pero algo no sale como estaba planeado y… En el fondo del Palatino los mármoles ocultan grietas de poder gastado, Tito Flavio Domiciano, el emperador, se recuesta en un diván de marfil. Es el año 843 desde la fundación Roma y Roma se devora a sí misma. Los juegos ya no lo sacian. Gladiadores, fieras, batallas navales: todo es repetición. Domiciano, maquillado y rizado como un dios de yeso, quiere otra cosa. Un drama que lo confirmara divino. —Yo soy Júpiter en la tierra —dice a sus cortesanos. Los cortesanos asienten, tienen miedo. —Necesito una obra que haga olvidar a Nerón. Le hablan de un grupo que reza en sótanos húmedos. Seguidores de un crucificado. Domiciano se ríe. —¿Un dios colgado en una cruz? Que se vea su vergüenza. Lo haré espectáculo. Cien cruces quiero. Cuelguen a cien de esos, cada uno en una cruz, a ver si se hacen dioses. Lucio Cornelio, centurión viejo, oye la orden sin discu...