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| Juan Bautista Gómez, granadero |
Juan Gómez, que fuera periodista en el diario El Liberal, recuerda su conscripción y cuenta alguna de sus experiencias
Por Juan Bautista Gómez
Fue una escuela de la vida: Mi paso por el Regimiento de Granaderos
Hoy. El pueblo argentino recuerda al general José de San Martin. Y los recuerdos se me acercan. Tienen la virtud de permitirme enhebrar mis pensamientos sobre mi vivencia en el Regimiento de Granaderos a Caballo.Lejos de la construcción del relato y sin caer en una lección de historia, su vida nos sirve de inspiración. Sin temor a equivocarme. Nuestro compromiso como granaderos es destacar y llevar a la práctica todos los días, las virtudes sanmartianas. Como las más alta que puede exhibir el pueblo argentino. ¿Por qué hablo de una escuela de la vida?Simplemente aprendimos que la disciplina y el orden son fundamentales en la vida. Nos permiten ser más productivos y eficientes en nuestras tareas diarias. Como nunca aprendemos a valorar y respetar a la familia, especialmente a la madre. Por carácter transitivo, el amor irrestricto a la patria. Recuerdo que fue en febrero de 1995 que abandone “mi origen y lugar”: Suncho Corral (Santiago del Estero) para incorporarme al Regimiento de Granaderos.
Fue la oportunidad de una bisagra en mi vida. Volvi después de mi baja de Honor. Con otros valores y totalmente sin prejuicios. Aprendí que todo es posible en la vida, si existe en nuestro interior, la fuerte decisión de encontrar mejores oportunidades. Así lo hice. Gracias a ello hoy soy profesor de historia y periodista. Me desempeñe en la administración pública, mostrando siempre las virtudes sanmartinianas como la honradez, la rectitud, el desprendimiento, la sencillez y el silencio. Valores esenciales para el triunfo final de la dignidad. El ejemplo aprendí allí dentro de mi querido regimiento. Hoy como ayer sigo siendo un granadero. En mi vida diaria.
- Las fotos corresponden al escuadrón San Lorenzo en Granaderos. Mis jefes: capitán Naldo Miguel Dasso y teniente Jorge Patricio Traynor.
Ramírez de Velasco®
Hoy. El pueblo argentino recuerda al general José de San Martin. Y los recuerdos se me acercan. Tienen la virtud de permitirme enhebrar mis pensamientos sobre mi vivencia en el Regimiento de Granaderos a Caballo.Lejos de la construcción del relato y sin caer en una lección de historia, su vida nos sirve de inspiración. Sin temor a equivocarme. Nuestro compromiso como granaderos es destacar y llevar a la práctica todos los días, las virtudes sanmartianas. Como las más alta que puede exhibir el pueblo argentino. ¿Por qué hablo de una escuela de la vida?Simplemente aprendimos que la disciplina y el orden son fundamentales en la vida. Nos permiten ser más productivos y eficientes en nuestras tareas diarias. Como nunca aprendemos a valorar y respetar a la familia, especialmente a la madre. Por carácter transitivo, el amor irrestricto a la patria. Recuerdo que fue en febrero de 1995 que abandone “mi origen y lugar”: Suncho Corral (Santiago del Estero) para incorporarme al Regimiento de Granaderos.
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Con su flete |
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| Entrenando acrobacias |
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| Preparando las armas |
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| Formados |
- Las fotos corresponden al escuadrón San Lorenzo en Granaderos. Mis jefes: capitán Naldo Miguel Dasso y teniente Jorge Patricio Traynor.
Ramírez de Velasco®






Solíamos aprender esas virtudes y valores en el hoag, estudiando "Moral y Civismo" en la escuela, y en la conscripción, donde además aprendamos a conocer nuestras capacidades y límites.
ResponderEliminarHoy ya no ocurre en ninguno de los tres ambientes.
Tal vez debería volverse a la conscripción, para retomar al menos esa función social, que tanto la familia como la escuela han abandonado