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| Pablo VI |
El 29 de junio de 1972 el Papa Pablo VI asegura tener la impresión de que “por alguna fisura el humo de Satán ha entrado en el templo de Dios”
El 29 de junio de 1972, en la solemnidad de San Pedro y San Pablo, el Papa Pablo VI pronunció una de las frases más enigmáticas de su pontificado: aseguró tener la impresión de que “por alguna fisura el humo de Satán ha entrado en el templo de Dios”. La afirmación fue realizada en la basílica de San Pedro, durante una homilía que conmemoraba el noveno aniversario de su coronación como sucesor de Juan XXIII. Aludió al clima de confusión que atravesaba la Iglesia católica tras el Concilio Vaticano II, concluido en 1965, y expresó su preocupación por la pérdida de certezas doctrinales y el avance de interpretaciones divergentes en la comunidad eclesial.Pablo VI describió con dramatismo un ambiente en el que predominaban la duda, la inseguridad y la incertidumbre. Dijo que en la Iglesia parecía dominar “la duda, la incertidumbre, la complejidad de los problemas, la inquietud, la insatisfacción y la confrontación”. La imagen del “humo de Satán” fue utilizada para graficar lo que consideraba una irrupción de desorden y desconcierto en el corazón de la fe, vinculada a la crisis de autoridad y de disciplina eclesiástica.Nacido Giovanni Battista Montini en 1897 en Concesio, Lombardía, asumió el papado el 21 de junio de 1963. Heredó el desafío de continuar la obra de Juan XXIII, convocante del Concilio Vaticano II, y llevar adelante sus reformas. Bajo su mandato se produjeron cambios litúrgicos significativos, incluida la introducción de la lengua vernácula en la misa y la modificación de ritos tradicionales, decisiones que suscitaron tanto entusiasmo como resistencias.
El año 1972 mostraba a la Iglesia dividida entre sectores progresistas que reclamaban mayor apertura y sectores tradicionales que denunciaban una desviación respecto de la doctrina clásica. En Europa y América se difundían corrientes como la teología de la liberación, mientras que en otros espacios surgían voces que pedían una vuelta a la tradición preconciliar. Esa tensión fue uno de los ejes que alimentó el discurso de Pablo VI, preocupado por lo que calificó como “autodestrucción” dentro de la Iglesia.
La frase del “humo de Satanás” fue pronunciada en un momento de gran agitación política y social a nivel mundial. Ese año se cumplían siete de la clausura del Concilio Vaticano II, que había proclamado la renovación pastoral y el diálogo con el mundo moderno. Sin embargo, los cambios litúrgicos, disciplinarios y teológicos habían generado un terreno fértil para disputas internas. El papa reconoció que se esperaba un “día soleado” para la Iglesia, pero que había llegado “un día de nubes, de tempestad, de oscuridad y de búsqueda”.
El sermón fue oído por miles de fieles en la basílica de San Pedro y recogido después por la prensa internacional, que destacó la dureza de sus expresiones. La homilía fue considerada una advertencia contra lo que el pontífice describía como confusión doctrinal, pérdida de confianza en la Iglesia y falta de obediencia a la autoridad.
El 29 de junio, fecha en que se celebran los apóstoles Pedro y Pablo, tenía además un fuerte simbolismo eclesial, al ser la jornada en la que se subraya la unidad de la Iglesia y su vínculo con Roma. En ese marco, el sermón adquirió mayor resonancia, pues señalaba la paradoja de que la crisis se manifestara precisamente en la institución que debía ofrecer certeza y estabilidad.
Las palabras del Papa fueron interpretadas de diversas maneras: algunos las relacionaron con la secularización creciente en Occidente, otros con la oposición interna a las reformas conciliares, y otros más con la infiltración de ideologías contrarias al cristianismo. Aunque no ofreció precisiones concretas, su metáfora se convirtió en una de las citas más recordadas de su pontificado.
Pablo VI gobernó la Iglesia hasta su muerte, el 6 de agosto de 1978 en Castel Gandolfo. Su preocupación por la fidelidad doctrinal y la disciplina eclesial lo acompañó hasta el final de su vida. En 2014 fue beatificado por el Papa Francisco y en el 2018 fue canonizado en Roma.
La homilía del 29 de junio de 1972, en la que habló del “humo de Satanás”, se conserva como un documento clave para comprender el estado de ánimo del pontífice en una etapa de crisis. Fue una expresión de alarma sobre las dificultades internas y los peligros de confusión en la Iglesia católica, con una imagen que quedó grabada en la memoria de la historia contemporánea del papado.
Ramírez de Velasco®



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