Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Soltero

SOLTERA Los pajaritos de Contaduría

"Oficina", acuarela de Raúl Cisterna Cada mañana atraviesa la oficina sin saber que alguien se derrite en silencio al verlo pasar Ella hace volar sus pajaritos cuando él llega, pero nunca se lo va a decir. Todas saben que el jefe las prefiere rubias, jóvenes, pulposas, divertidas. Así y todo, se levanta dos horas antes de salir de la casa y se pone de punta en blanco. Desayuna, se baña, se pinta, se viste, se mira en el espejo, se cambia la blusa, se vuelve a mirar, se vuelve a cambiar la blusa y sale corriendo a tomar el ómnibus para ir a la oficina. Cada mañana él pasea entre los escritorios derrochando simpatía, a todas piropea: las viejas lo tratan como hijo, las jóvenes le hacen chanzas, le aconsejan, se ríen de sus tribulaciones de pertinaz y codiciado soltero. Ella, tímida, lo adora en silencio, lo mira disimuladamente. No es rubia, joven, pulposa. Tampoco es divertida, aunque sus sobrinos digan que sí. Mira de reojo para todos lados, si nadie presta atención, lo obser...

PESO El número del amor

Imagen de ilustración nomás El anillo vendido y su recuerdo en gramos cubren una cuenta íntima que se resuelve lejos de toda solemnidad Aquella tarde era la primera que me sentía soltero después de tanto tiempo. Había dejado con aquella mujer con la que pensaba quedarme hasta el final de mis días y, pasadas las primeras zozobras sentimentales, me sentí formalmente libre de ir y venir, andar por donde quisiera, acostarme a cualquier hora, comer lo que se me antojara y no dar cuenta de mi vida a nadie. No fue fácil acostumbrarme a la idea de que, en adelante y por lo menos por un buen tiempo, tendría a mi mochila azul y mi motocicleta como únicas acompañantes. Fui caminando al centro, me detuve un par de veces a mirar vidrieras. En la heladería pedí uno grande de crema rusa y sabayón y, mirando la nada, me puse a pensar en asuntos intrascendentes. De repente, mirando mi mano, me sobresalté, ¡tenía el anillo puesto! Terminé el cucurucho y sin disimulo saqué la sortija y la guardé en el bo...