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1913 ALMANAQUE MUNDIAL Bustillos

Pancho Villa

El 14 de junio de 1913, en la hacienda de Bustillos, Pancho Villa, derrota a las tropas federales leales al presidente Victoriano Huerta

El 14 de junio de 1913, en la hacienda de Bustillos, en el estado mexicano de Chihuahua, las fuerzas revolucionarias comandadas por el militar y guerrillero José Doroteo Arango Arámbula, conocido como Pancho Villa, derrotaron a las tropas federales leales al presidente Victoriano Huerta en uno de los enfrentamientos decisivos de la Revolución mexicana. La victoria permitió consolidar el avance de la División del Norte sobre territorios estratégicos, capturar armas y provisiones, y fortalecer el prestigio militar de Villa en el norte del país.
Villa había nacido el 5 de junio de 1878 en La Coyotada, Durango, en una familia campesina dedicada al trabajo rural. Tras la muerte del padre, debió trabajar como peón, agricultor y arriero. Convertido luego en fugitivo por conflictos con hacendados locales, comenzó una vida ligada a grupos armados de la sierra y adoptó el nombre de Francisco Villa, identidad con la que pasaría a la historia mexicana.
México atravesaba una profunda crisis política y militar. Luego del asesinato del presidente Francisco I. Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez, Huerta había tomado el poder mediante un golpe de Estado apoyado por sectores conservadores y mandos del ejército federal. Distintos caudillos regionales se levantaron contra el nuevo gobierno bajo la bandera constitucionalista.
En Chihuahua, Villa reunió antiguos maderistas, peones rurales, mineros y vaqueros hasta formar la célebre División del Norte. Aquellas tropas se caracterizaban por la rapidez de sus desplazamientos, el uso de caballería y el aprovechamiento de las líneas ferroviarias para movilizar hombres, caballos y armamento a grandes distancias a través del desierto norteño.
La hacienda de Bustillos ocupaba una posición importante cerca de las rutas ferroviarias y caminos que comunicaban varias localidades de Chihuahua. Las tropas federales habían concentrado allí hombres y provisiones para contener el avance revolucionario. El terreno abierto favorecía los movimientos de caballería, aunque dejaba expuestas las posiciones defensivas ante ataques rápidos y envolventes.
Durante las primeras horas del combate, los villistas avanzaron sobre distintos flancos de la hacienda. Aprovecharon el conocimiento del terreno y ejecutaron maniobras de hostigamiento que obligaron a los federales a dividir sus líneas. Varias cargas de caballería consiguieron romper sectores defensivos y empujaron a los soldados huertistas hacia edificios y corrales utilizados como puntos de resistencia.
Los disparos de fusilería y el movimiento constante de jinetes cubrieron de humo y polvo los alrededores de Bustillos. Las fuerzas federales intentaron reorganizarse alrededor de sus posiciones principales, pero el empuje revolucionario terminó aislando destacamentos completos. Parte de los soldados se retiró desordenadamente y otros quedaron prisioneros junto con armas, municiones y animales.
La victoria permitió a Villa incorporar rifles, parque y caballos indispensables para continuar la campaña militar en el norte mexicano. También consolidó el crecimiento de la División del Norte como uno de los principales ejércitos revolucionarios del país. La noticia comenzó a circular rápidamente por estaciones ferroviarias, poblados y campamentos rebeldes de Chihuahua.
En los meses siguientes, las fuerzas revolucionarias ampliaron su dominio sobre varias ciudades y líneas ferroviarias estratégicas. Junto con otros jefes constitucionalistas como Venustiano Carranza y Álvaro Obregón, Villa incrementó su influencia política y militar mientras el gobierno de Huerta perdía apoyo en distintas regiones del país.
Las crónicas de la época describieron largas columnas de caballería atravesando los llanos de Chihuahua, trenes utilizados para transportar combatientes y campamentos improvisados alrededor de las haciendas ocupadas. En Bustillos quedaron corrales destruidos, armas abandonadas y centenares de caballos dispersos sobre la llanura después de la retirada de las tropas federales.
Ramírez de Velasco®

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