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| Estados Unidos vista desde la lejanía |
En un país tan complejo como inabarcable, pocas cosas interesan a los periodistas que cubren el Campeonato Mundial de Fútbol
El texto que sigue no quiere engañar ni ofrecer una medición exacta de la realidad, sino solamente subrayar la enorme dimensión económica, técnica, militar y cultural de Yanquilandia, para mostrar el contraste con la actitud de pueblo chico de algunos. Ante un fenómeno descomunal, hay quienes prefieren apoyar el espejo y verse en los ojos del otro. Pero, si quiere saber de qué va esta nota, no le va a quedar otra que leerla hasta el final.Estados Unidos es el país más opulento, el que muchos quisieran ser. Tiene el poder de apuntar, desde un satélite, a una moneda dos metros bajo el agua en cualquier lugar del planeta. Y al instante siguiente destruirlo todo a un kilómetro a la redonda, con un solo misil. Chau.
Ahí todo es a otra escala. Si usted toma la plata que maneja cualquiera de las otras Bolsas de Valores y hace la comparación con la de Nueva York, y pierde como en la guerra. Son los únicos que han puesto, no uno sino varios hombres en la Luna, por las dudas han dejado aparatos, vehículos, banderas y trajeron terrones para analizar.
Sus espectáculos han colonizado lo que han tocado. El jazz, nacido en esas tierras, se ha infiltrado en la música de todo el mundo, de tal suerte que tanto en el flamenco español como en el folklore argentino está presente su espíritu o su estética. El cine ha moldeado la cabeza de millones de personas, de Antofagasta a Pekín, de Anchorage a Ciudad del Cabo.
Tiene un poder inmenso y lo usa a su antojo: puede guerrear con naciones de las antípodas por contrariedades pasadas, presentes o futuras. Y aplastarlos como cucarachas. Reyes, Papas, Presidentes, grandes pensadores se arrodillan ante la presencia de sus Grandes Jefes sin sentirse avergonzados.
Su gente sabe que vive en el territorio de las grandes oportunidades. El hijo de un desposeído cualquiera puede ser, de adulto, el dueño de una gran empresa que salve del hambre a miles. Sus universidades forjan las mentes más brillantes, las que idearán vacunas para enfermedades ahora incurables entre otros miles de adelantos que finalmente entregarán a la humanidad.
Es un país con cientos de miles de gustos, posturas, aficiones, vicios, capacidades. No tienen una mente rectora indicándoles qué decir, para qué lado ir todos, qué deben hacer en sus ratos libres o de qué tienen que trabajar. Están abiertos a oír ideas llegadas del confín de la Tierra, si las adoptan, serán suyas al instante, pero si no, son capaces de cambiarlas, sin ponerse colorados, porque les tiraba la sisa o le sobraba la manga.
Casi no tienen prejuicios, salvo, quizás por el prejuicio. Han impuesto sus propios gustos como categorías universales, desde el sabor de los helados, la forma del cuerpo de las mujeres, los alimentos preferidos, las viviendas, ¡la ropa!
Y mire usté lo que son las cosas. Los periodistas argentinos que actualmente cubren el Campeonato Mundial de Fútbol, disputado en parte en ese país, se preocupan por averiguar qué saben allá de lo qe sucede en este otro extremo de América. Quienes conocen a Lionel Messi, posiblemente sepan que es el máximo ídolo mundial, pero de la aldea global que es el resto del mundo. No mucho más.
Estados Unidos tiene una dimensión colosal, a su lado empequeñecen las demás naciones. Un periodista de aquí podría hacerse un picnic contando solamente una partecita de lo que vea ahí. Si agarra, por dar un caso, cómo funcionan los municipios más humildes, podría llevarse una sorpresa, a la par que mostrar ideas útiles para mejorar los de aquí.
Pero solamente quieren saber si los norteamericanos tienen idea del chauvinismo de estos pagos. Parecen moverlos muy pocas inquietudes: "Qué dicen de nuestro maravilloso país", "qué opinan de Lionel Messi". Quizás esta nota los ayude a entender, sin necesidad de viajar.
Pero, dice uno, para qué, ¿no?
Juan Manuel Aragón
Viernes 26 de junio del 2026, en Villa Robles. Parado en la banquina.
Ramírez de Velasco®
Sus espectáculos han colonizado lo que han tocado. El jazz, nacido en esas tierras, se ha infiltrado en la música de todo el mundo, de tal suerte que tanto en el flamenco español como en el folklore argentino está presente su espíritu o su estética. El cine ha moldeado la cabeza de millones de personas, de Antofagasta a Pekín, de Anchorage a Ciudad del Cabo.
Tiene un poder inmenso y lo usa a su antojo: puede guerrear con naciones de las antípodas por contrariedades pasadas, presentes o futuras. Y aplastarlos como cucarachas. Reyes, Papas, Presidentes, grandes pensadores se arrodillan ante la presencia de sus Grandes Jefes sin sentirse avergonzados.
Su gente sabe que vive en el territorio de las grandes oportunidades. El hijo de un desposeído cualquiera puede ser, de adulto, el dueño de una gran empresa que salve del hambre a miles. Sus universidades forjan las mentes más brillantes, las que idearán vacunas para enfermedades ahora incurables entre otros miles de adelantos que finalmente entregarán a la humanidad.
Es un país con cientos de miles de gustos, posturas, aficiones, vicios, capacidades. No tienen una mente rectora indicándoles qué decir, para qué lado ir todos, qué deben hacer en sus ratos libres o de qué tienen que trabajar. Están abiertos a oír ideas llegadas del confín de la Tierra, si las adoptan, serán suyas al instante, pero si no, son capaces de cambiarlas, sin ponerse colorados, porque les tiraba la sisa o le sobraba la manga.
Casi no tienen prejuicios, salvo, quizás por el prejuicio. Han impuesto sus propios gustos como categorías universales, desde el sabor de los helados, la forma del cuerpo de las mujeres, los alimentos preferidos, las viviendas, ¡la ropa!
Y mire usté lo que son las cosas. Los periodistas argentinos que actualmente cubren el Campeonato Mundial de Fútbol, disputado en parte en ese país, se preocupan por averiguar qué saben allá de lo qe sucede en este otro extremo de América. Quienes conocen a Lionel Messi, posiblemente sepan que es el máximo ídolo mundial, pero de la aldea global que es el resto del mundo. No mucho más.
Estados Unidos tiene una dimensión colosal, a su lado empequeñecen las demás naciones. Un periodista de aquí podría hacerse un picnic contando solamente una partecita de lo que vea ahí. Si agarra, por dar un caso, cómo funcionan los municipios más humildes, podría llevarse una sorpresa, a la par que mostrar ideas útiles para mejorar los de aquí.
Pero solamente quieren saber si los norteamericanos tienen idea del chauvinismo de estos pagos. Parecen moverlos muy pocas inquietudes: "Qué dicen de nuestro maravilloso país", "qué opinan de Lionel Messi". Quizás esta nota los ayude a entender, sin necesidad de viajar.
Pero, dice uno, para qué, ¿no?
Juan Manuel Aragón
Viernes 26 de junio del 2026, en Villa Robles. Parado en la banquina.
Ramírez de Velasco®


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