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| Chicos ante la pantalla |
Se construyen un espectáculo basado en chisme, ignorancia organizada y consumo pasivo sin alternativas culturales
El término esperpento aparece por primera vez en la edición del Diccionario de la lengua española de 1914. Según el mataburros: “Género literario creado por Ramón del Valle-Inclán en el que se deforma sistemáticamente la realidad, recargando sus rasgos grotescos y absurdos". Agrega que "se degradan los valores literarios consagrados; para ello se dignifica artísticamente un lenguaje coloquial y desgarrado, en el que abundan expresiones cínicas y jergales”.Uno de los mayores espectáculos esperpénticos de la Argentina es la televisión nacional, que acude a lo peor de la humanidad para degradar a participantes, conductores, técnicos y el público. No hay uno solo que se proponga algo más que la medianía del chisme, la alusión explícita a las relaciones sexuales genitales o la timba de las preguntas y respuestas, en la que ignorantes declarados, responden al azar de una entre varias opciones.Hasta ahora los televidentes no han reaccionado porque no saben que podrían tener algo mejor. Esto podría deberse primero a la mala formación que reciben en las escuelas argentinas y segundo a que paulatinamente se fueron acostumbrando a ir de mal en peor. Los que pueden se han volcado a los que hacen los envíos por internet, en los que miran películas en inglés, con o sin doblaje. O ven cintas argentinas viejas que, a pesar de su inocencia y sobreactuación, son mejores que cualquier otra cosa que llegue de Buenos Aires.
Va una digresión para que se entienda mejor el punto. El peor libro es mejor que cualquier canal. Pero ya no es posible recomendarlos, pues se corre el riesgo de ser denunciado ante cualquiera de las nuevas instituciones inventadas por la democracia en los últimos tiempos para coartar la libertad de pensamiento. Son tenidos por un objeto subversivo, pues fomenta la rebeldía contra consignas universales. Para saber cómo viene la mano, vale más repasar las “Vidas paralelas” de Plutarco, que mirar un noticiario cualquiera. Pero es peligroso cavilar contra el sistema, como lo sabe cualquiera.
Empero, se debería exigir algo más de la televisión argentina, aunque más no sea la vuelta a las viejas series que convocaban a grandes chicos a reunirse frente al aparato. Por dar otro caso, los programas políticos tendrían que llamar a especialistas en ciencias políticas, a gente seria y mesurada, y no a la banda de gritones que atruenan con sus alaridos de prostitutas en burdel de mala muerte. Tal como hacen en los llamados "debates", digo, por si alguien no entiende.
La pantalla carcome el alma de los niños, si no acudiendo a palabras soeces o mujeres vestidas con poca ropa, con chusmeríos que a nadie interesan, conductoras riéndose con el estómago y un mal gusto atroz.
¡Vamos!, nadie espera que todo el día pasen dibujos animados tipo "Heidi", pero al menos podrían hacer el intento de mostrar lo mejor del alma humana. En pocas palabras: el ejemplo arrastra a la buena acción.
Digo, pero seguramente estoy equivocado.
Juan Manuel Aragón
Miércoles 24 de junio del 2026, en Maquito. Challuando.
Ramírez de Velasco®


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