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POLEO Posología, formas de administración, contraindicaciones

Un bebedizo natural que cura varios males

Cómo usar y no abusar del remedio más natural y ecológico, el más común del botiquín gaucho de la Argentina

Busque una planta de las que crecen cerca de las casas en la campaña, como primer paso, luego de notar que su niño se ha enfermado. El poleo es ideal para el catarro, la bronquitis, la gripe, el asma, la deshidratación, la gastroenteritis la otitis, las paperas, el sarampión, la rubeola, el tétanos, las anginas y la faringitis, así que siempre téngalo en cuenta. Luego tome la precaución de lavar la plantita para sacarle la tierra que necesariamente se debe haber pegado en sus hojitas. Póngalo a hervir, en el mismo tarro de durazno al natural en que calienta el agua para poner en la pava o hacer el mate cocido, a la orilla de un fogón con cenizas muy antiguas, como suelen ser los de las casas de los santiagueños más acendrados.
Tenga en cuenta que no es cierta la afirmación de que los cordobeses tienen la yuyería universal del mundo mundial, llévese de que también dicen que hay un humor cordobés, mejor al de otras provincias y verá que están mintiendo de punta a punta. Ellos creen que es verdad lo que nos hacen creer que es tal y no aquello que está científicamente comprobado.
El instante previo a que el agua del tarro entre en violenta ebullición, lo sacará de las brasas. Luego le echará, prolijamente cortadas, unas hojitas de poleo, mezcladas con pedacitos de tallo. No mucho, un leve puñadito, suficiente como para que el brebaje cambie su color original y tome otro verdoso. Y listo Calixto, santo remedio. Dele a su niño, que lo tome sin azúcar y lo más caliente que le aguante la lengua para que haga efecto.
Pero si tuviera —o tuviese —sospechas o la certeza de que la enfermedad que le agarró es diarrea, con perdón de la palabra, tiene que hacer que la química actúe de una forma distinta. En el jarro, enlozado obvio, en que le administrará el bebedizo, pondrá una brasa de este tamañito, y un leve puñado de azúcar que, como es de suponer, se quemará instantáneamente y sobre eso largará el té. El líquido apagará la brasa y dejará la pócima de un color negruzco. Retire el carbón y haga tomar el brebaje a su hijo.
Observará que luego de beberlo, su chico se pone bien, deja de ir al baño cada dos minutos, se anima, quiere jugar, vuelve a su ser original. Esto suele suceder casi siempre luego de ser amenazados con otra dosis si no les pasan los males.
Ahora, si luego de haber hecho el menjunje, y bebido que haya sea por su párvulo, a las dos o tres horas no se ha compuesto y sigue con los mismos síntomas o está peor, el consejo que daría cualquiera que vaya a al médico, mejor dicho, ¡corra al médico!, ¡qué espera!, oiga.
Juan Manuel Aragón
A 22 de abril del 2025, en San Pedro. Visitando a Didi.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Te de poleo. No hace ni bien ni mal. El relato, lo dice en su final. Está bien terminado. Acá hay uno al que le dicen te de poleo, porque no hace ni bien ni mal.

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