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ALTO EL FUEGO Cuando el odio es un negocio

El mundo civilizado apoya lo incivil

A muchos no les gusta lo que está sucediendo en estos momentos en el Oriente Cercano, Israel y Gaza, vea por qué

Por Natalio Steiner
desde Raanana, Israel

Se logró el acuerdo. El fuego se detuvo.
Y de golpe, silencio.
Ni marchas, ni carteles, ni lágrimas de alivio.
La paz llegó… y a muchos parece que no les gustó.
“Habría esperado que las calles de Europa y los campus del mundo estallaran de alegría por el fin de lo que durante meses llamaron ‘genocidio’”, dijo Naftali Bennett, ex ministro israelí.
Pero no pasó. Porque su causa nunca fue la vida de los palestinos. Fue el odio a Israel. La oportunidad de sentirse moralmente superiores sin entender nada.
Durante meses repitieron lo que les dictaban desde los bunkers ideológicos, sin una idea propia, sin un dato, sin contexto.
Ahora que el fuego se apaga, se apaga también su utilidad.
Ya no hay cámaras, ni trending topics, ni víctimas que mostrar.
Y sin eso, no hay negocio.
La paz los deja sin discurso, sin excusas, sin causa.
Porque no luchaban por detener la guerra.
Luchaban por mantener vivo su odio y disfrazarlo de compasión.
¿Los veremos marchando por los millones que mueren en Sudán, el Congo o el Sahel? ¿O por los muertos en Ucrania?
No lo creo.
Hoy amanecimos con un nuevo foco fabricado por la izquierda: las críticas al Nobel porque lo ganó María Corina, una supuesta “golpista” según la izquierda inmoral que defiende al régimen de Maduro.
Su indignación es selectiva y teledirigida.
Algún día te vas a avivar, y ese día se les va a acabar el negocio.
Ramírez de Velasco®


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