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| Paisaje en el parque |
El 24 de junio de 1948 se crea el Parque Nacional El Rey, en el departamento de Anta, provincia de Salta
El 24 de junio de 1948 se creó el Parque Nacional El Rey, en el actual departamento de Anta, provincia de Salta, para preservar un área de naturaleza prácticamente intacta del noroeste argentino. El área protegida abarcó 44.162 hectáreas y quedó ubicada a unos 190 kilómetros de la ciudad de Salta, en un sector de transición entre llanura y yungas.El parque se emplaza en una región de relieve variado, donde las laderas orientales de las sierras subandinas descienden hacia las planicies chaqueñas. Esta condición geográfica genera una fuerte diversidad de ambientes en distancias relativamente cortas, con gradientes altitudinales que influyen directamente en la vegetación y en las condiciones climáticas locales.La cobertura vegetal del área protegida corresponde principalmente a las yungas, también conocidas como selva tucumano-boliviana, un ecosistema de alta densidad biológica. En sus distintos pisos de vegetación se desarrollaron selvas pedemontanas, bosques nubosos y sectores de transición hacia ambientes más secos, con presencia de especies adaptadas a la humedad estacional y a los suelos montañosos.
En cuanto a la fauna, el área alberga numerosas especies propias del noroeste argentino. Entre los mamíferos se registraron ejemplares de corzuela, tapir y puma, además de una amplia variedad de aves forestales, reptiles e insectos. La complejidad del ambiente favorece la coexistencia de especies asociadas tanto a selvas densas como a regiones abiertas.
La creación del parque respondió a políticas de conservación que buscaban proteger sectores representativos de los ecosistemas de yungas, amenazados por la expansión agropecuaria y la explotación forestal. La declaración de área protegida permitió establecer un marco legal orientado a la preservación de la biodiversidad y del equilibrio ecológico regional.
El establecimiento del Parque Nacional El Rey implicó la delimitación formal de su superficie y la incorporación de mecanismos administrativos de control. A partir de su creación, se organizaron tareas vinculadas a la vigilancia del territorio, la regulación de actividades humanas y la protección de los recursos naturales existentes dentro de sus límites.
Está vinculado a rutas provinciales que lo conectan con distintas localidades del norte argentino. Su ubicación, a aproximadamente 190 kilómetros de la capital salteña, lo sitúa en una zona de tránsito entre áreas pobladas y regiones de menor densidad demográfica, con infraestructura vial limitada en sectores internos.
El sistema hídrico del área protegida tiene arroyos y cursos de agua estacionales que descienden desde las serranías hacia las planicies. Estos cursos contribuyen a la formación de suelos húmedos y a la permanencia de microambientes aptos para especies vegetales de gran porte, además de sostener la dinámica ecológica de la selva.
Antes de su declaración como parque nacional, el territorio estuvo habitado de manera dispersa y utilizado en distintas épocas para actividades ganaderas extensivas. También formó parte de circuitos históricos de circulación regional en el noroeste argentino, donde la interacción entre ambientes de selva y llanura condicionó los modos de ocupación humana.
Con el paso del tiempo, el área protegida mantiene su estatus como reserva de biodiversidad representativa de las yungas del norte argentino. Su superficie de 44.162 hectáreas está comprendida dentro de un sistema de conservación destinado a preservar ecosistemas de selva, especies nativas y procesos ecológicos propios de la región.
Ramírez de Velasco®


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