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| Martín Buber |
El 13 de junio de 1965 muere Martín Buber, filósofo, escritor, educador y dirigente judío que defiende la convivencia pacífica de judíos y árabes
El 13 de junio de 1965 murió Martín Mordechai Buber en Jerusalén. Fue un filósofo, escritor, educador y dirigente cultural judío que defendió durante décadas la idea de una convivencia pacífica entre judíos y árabes en Palestina. Tenía 87 años y era considerado una de las voces intelectuales más influyentes del pensamiento humanista del siglo XX. Sus libros sobre diálogo, religión y comunidad alcanzaron difusión mundial, mientras sus posiciones políticas lo colocaron en minoría dentro del sionismo más duro de la época.Había nacido el 8 de febrero de 1878 en Viena, entonces parte del Imperio austrohúngaro. Sus padres se separaron cuando era niño y fue criado por sus abuelos en Leópolis, actual ciudad ucraniana de Leópolis. El abuelo, Salomón Buber, era un reconocido estudioso de textos hebreos y literatura rabínica. En aquella casa tomó contacto temprano con el idioma yidis, las tradiciones jasídicas y la filosofía religiosa judía.Durante la juventud estudió en las universidades de Viena, Leipzig, Berlín y Zúrich. Se interesó por la filosofía, la psicología, la historia del arte y la filología. A fines del siglo XIX se vinculó con el movimiento sionista impulsado por Theodor Herzl, aunque rápidamente comenzó a diferenciarse de las corrientes más nacionalistas. Defendía una renovación espiritual y cultural del judaísmo antes que un proyecto exclusivamente político o militar.
En los primeros años del siglo XX trabajó como editor y traductor. Rescató relatos jasídicos de Europa oriental y publicó libros que acercaron aquellas tradiciones místicas a lectores occidentales. También tradujo junto a Franz Rosenzweig gran parte de la Biblia hebrea al alemán, en una versión que intentaba conservar los ritmos y resonancias del idioma original. Aquella tarea ocupó décadas y fue considerada una de las grandes empresas intelectuales judías del siglo pasado.
En 1923 apareció “Yo y Tú”, la obra que lo convirtió en referencia internacional. Allí desarrolló una teoría del diálogo humano basada en dos formas de relación: la utilitaria, denominada “Yo-Ello”, y la relación auténtica y recíproca, llamada “Yo-Tú”. Sostenía que el ser humano se realizaba plenamente en el encuentro verdadero con los otros y con Dios. El libro fue traducido a numerosos idiomas y estudiado luego en filosofía, psicología y pedagogía.
Con el ascenso del nazismo perdió su cátedra universitaria en Alemania debido a las leyes antijudías. Desde comienzos de la década de 1930 organizó instituciones educativas destinadas a la comunidad hebrea alemana, que sufría crecientes restricciones. En 1938 emigró a Jerusalén junto con su esposa Paula Winkler y pasó a enseñar filosofía social en la Universidad Hebrea. La llegada coincidió con el agravamiento del conflicto árabe-judío en Palestina.
A diferencia de otros dirigentes sionistas, defendía la creación de un Estado binacional donde judíos y árabes compartieran derechos políticos y estructuras de gobierno. Integró agrupaciones como Brit Shalom e Ihud, que proponían acuerdos de convivencia y rechazaban políticas de expulsión o supremacía étnica. Mantenía diálogos frecuentes con intelectuales árabes y advertía sobre las consecuencias futuras de una enemistad permanente en la región.
Después de la creación del Estado de Israel en 1948 continuó reclamando negociaciones y respeto hacia la población palestina desplazada por la guerra. Criticó actos de represalia militar y pidió soluciones diplomáticas para evitar enfrentamientos. Sus posiciones despertaban admiración en sectores pacifistas y académicos, aunque también cuestionamientos entre dirigentes israelíes que consideraban ingenuas sus propuestas de entendimiento regional.
También dictó conferencias en Europa y Estados Unidos, recibió premios internacionales y mantuvo correspondencia con figuras como Albert Einstein, Hermann Hesse y Mahatma Gandhi. Publicó ensayos sobre educación, religión comparada, política y Biblia. Sus clases en Jerusalén atraían a estudiantes de diversas nacionalidades, interesados tanto en sus ideas existenciales como en su mirada ética sobre la convivencia humana.
Murió en su casa del barrio Talbiya, en Jerusalén, pocos meses antes de cumplir 88 años. Su fin tuvo repercusión inmediata en diarios europeos, israelíes y norteamericanos. Fue enterrado en el cementerio Har HaMenuchot. Hasta los últimos años siguió escribiendo artículos y participando en debates públicos sobre el futuro de Medio Oriente, insistiendo en la necesidad de un diálogo permanente entre pueblos enfrentados desde hacía generaciones.
Ramírez de Velasco®


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